sábado, 5 de diciembre de 2015

GÉNEROS FOLKLÓRICOS DE CANARIAS: EL GORGOJO



Dibujo de Jorge Dávila.

LOTHAR SIEMENS HERNÁNDEZ. La música en Canarias. El Museo Canario. Las Palmas de Gran Canaria, 1977.
En determinados sitios de Tenerife, Gran Canaria y Fuerteventura, perdura aún el recuerdo de cierta danza ocultista, primitivamente relacionada también con prácticas brujeriles, llama el baile del gorgojo. Esta danza se bailaba de noche en lugares apartados, en cuclillas y dando saltos, y algunas veces aparecían los danzantes completamente desnudos.


Extraido del CD "herencias", del Grupo Folklorico Añate, producido por el Centro de la Cultura Popular Canaria, con el patrocinio del Cabildo Insular de Tenerife y el Gobierno de Canarias - SOCAEM.- CCPC-CD266

El Gorgojo es una pieza musical detectada en determinados lugares de Tenerife, Gran Canaria, La Palma y Fuerteventura, a partir del siglo XVIII. Considerada una danza ocultista, estaba relacionada primitivamente con prácticas brujeriles, además de tener un claro cariz sexual.
Este baile se hacía, principalmente, al finalizar las faenas o reuniones, en horas nocturnas y lugares apartados, siendo la Pascua, la época en la que más se bailaba.
La versión recogida en la Victoria de Acentejo, de Doña Angelina Febles Díaz (1912) y Doña Verónica Rodríguez Rodríguez (1894-1988), presenta perfectamente todas esas características anteriores.
Una de las informantes apunta que el ritmo aumentaba progresivamente hasta que tropezaban entre si, hombres y mujeres, llegando aquellos, incluso, a soltar las faldas de éstas. También era considerada la idea de que alguno de los danzantes apareciera desnudo o semidesnudo.
De igual modo, se ha recopilado una versión infantil, que se conoce por "El rosario de mi madre", muy similar al dialogo final del Gorgojo recogido en La Palma, y que aparece de múltiples formas en el cancionero de los niños.
En todas las versiones, el danzante aparece de cuclillas, con las manos en las corvas y dando brincos, intentando el hombre persuadir a la mujer.
Hasta la fecha, no se han podido recuperar las figuras que existían en el baile, con lo que actualmente se ejecuta de manera espontánea por parte de cada bailador.


LOTHAR SIEMENS HERNÁNDEZ. Noticias sobre bailes de brujas en canarias durante el siglo XVII Vol 1, Nº 16 (1970): Anuario de Estudios Atlánticos  © Universidad de Las Palmas de Gran Canaria Biblioteca Universitaria Memoria Digital de Canarias 2004

6.- "BAILE DEL GORGOJO".
Hasta ahora se nos escapa todo detalle concreto sobre la morfología misma de los bailes. No así en uno de los documentos que veremos a continuación.
El 5 de marzo de 1682 se presenta ante el comisario inquisitorial en Telde (Gran Canaria) María Muñoz, de treinta y nueve años, mujer de Juan Martin de las Indias, vecino de las cuevas de San Francisco de Telde, la cual
"... denuncia que, estando el martes, que se contaron tres de este mes, por la mañana, en casa de este testigo, Vitoria Sanches, tia de este testigo, dixo que la auía una muger que otra muger estaba bailando a media noche desnuda, y no nombró quién; y que otra muger allí su uesina le avía dicho que era bruja fina, y tanpoco no la nombró; y a estas palabras estaban estas dos solas..."[1]
Prosiguiendo las investigaciones en torno a esta pista, fue llamada a declarar el mismo día
". María Martín, muger de Juan Correa, vesinos desta ciudad en las cuebas de San Francisco, de edad de beinte y tres a ueinte y quatro años, la qual por descargo de su consiensia dise y denunsia: que el domingo primero de este mes, estando en casa de Juan Calderin, su muger Ysabel Rodrigues dixo que Antonia Ramires, según le auía dicho una mujer que no nombró, bailaba de noche, a la media noche, desnuda, el baile del gorgojo, que es de cuclillas dar saltos, y a estas palabras estaba presente el dicho Juan Calderín, y que la dicha Antonia Ramires está en opinión de bruja, y que esta es la berdad por el juramento que tiene fecho ..."[2]
Esta descripción detallada del baile abre interesantes posibilidades a la investigación de ese tema en el folklore actual de Canarias. Por mi parte, sólo he realizado un rápido sondeo, cuyos resultados han sido positivos. La alusión al "baile del gorgojo'' se recuerda vagamente en el norte de Gran Canaria (Altos de Guia y Gáldar) y también en la zona de Telde.
Destaco en primer lugar la información de un hombre sexagenario, natural de los Altos de Guia,[3] quien afirma (como otros informantes de aquella zona) que en su tiempo el "baile del gorgojo" no se practicaba, pero que oyó hablar muchas veces de él a sus mayores como de cosa muy antigua. Siendo, según recuerda, menor de cinco años, su madre solía ponerle a él y a sus hermanos "a bailar el gorgojito" de cuclillas. Asegura que era baile de dos parejas, formando un cuadrado, en los extremos de cuyas diagonales se situaban los dos hombres y las dos mujeres. Dando saltos se mudaba en el transcurso de la danza de esquina y de pareja, al son de la siguiente melodía:


El baile del gorgojito
se bailaba de coclillas,
doblándose las rodillas
y de brinquito en brinquito.
 Otra informante, que aportó datos muy completos, procede de Tenerife[4]. En esta isla era "el gorgojo" un baile que se celebraba en reuniones familiares o sociales (la informante habla de "baile de sociedad", dándole un sentido de reunión de personas que se conocen entre si para divertirse). Las mujeres, agarrando y torciendo con una mano las dos puntas de la falda entre las piernas, para darle forma de pantalón, se disponían en fila de cuclillas frente a otra hilera de hombres en igual postura. Con el acompañamiento de una o varias guitarras comenzaba el baile, dando todos saltos de cuclillas. Un hombre cantaba la primera estrofa:
El gorgojo está en la peña:
d' onde está me hace señas
que me vaya, que me vaya,
que me vaya a dar con ella.
El hombre avanza entonces solo, saltando, hasta una mujer que ha elegido y, emparejados, bailan juntos el uno frente al otro, mientras los demás, siempre saltando de cuclillas en su sitio, van turnándose en cantar la estrofa e ir hacia su pareja para incorporarse a la danza, cada vez más confusa y desordenada. La gracia del baile consistía en que el tocador o tocadores iban acelerando el tempo poco a poco, para que todos tuviesen que saltar más aprisa. Así se llegaba al punto en que, en medio de la hilaridad y del frenesí, tropezando unos con otros, algunos caían, a las mujeres se les soltaban las faldas, etc., etc., etc.

Tras esta explicación cobra sentido el dicho de un vendedor ambulante de "tunos" en Telde, quien, según me explicaron al preguntar por este baile, cuando sus feligresas le asediaban en masa increpándole cada una para que le despachase antes que a las otras, decía, haciendo ademán de atender a todas desordenadamente:
"¡Venga, venga, como el baile del gorgojo, como el baile del gorgojo!", como queriendo decir "¡deprisa, deprisa !".
Pese a los detalles declarados por la informante de Tenerife, ésta se negó rotundamente a reconocer que supiese la. melodía propia del baile. No se acordaba. En cambio, recogí otra versión musical de Gran Canaria a una persona que la había escuchado muchas veces, hacia 1915, a cierta vieja planchadora de Vegueta, si bien no tenía noticia de que perteneciese a un "baile del gorgojo".
La letra demuestra que también la mujer podía ser quien iniciara el baile y escogiese a su pareja:
Mi gorgojo está entre peñas:
desde allí me jase señas
que vaya de aquí a un poquito
a bailar con mi gorgojito.
Existe otra letra popular en Tejeda y Tirajana (Gran Canaria) en la que se cita al gorgojo, si bien se canta como isa o jotilla y nada tiene que ver actualmente con el baile que es objeto de nuestra atención. Es la siguiente:
Anoche me picó un bicho,
yo creí que era un gorgojo;
anoche no lo cogí,
pero esta noche lo cojo.
Esta copla, que suele despertar irónicas risas entre la gente del pueblo, puede tener un sentido erótico si atendemos al doble significado atribuible al sustantivo bicho y a los verbos picar y coger, además de la alusión a. la noche. Es posible que proceda de la órbita del baile del gorgojo, animalucho también mencionado aquí. Añádase que "gorgojo", en boca de mayores dirigiéndose a niños de corta edad, es en Gran Canaria sinónimo de "cariño" (mi gorgojito = mi queridito). La línea melódica de los dos primeros cantares recogidos es bien diferente. Por su carácter anodino y reiterativo, el uno parece remontarse más atrás que el dos en el tiempo. Por otra parte, el segundo, cuya melodía sufre tal vez la incorporación de gustos decimonónicos y que observa una marcada dependencia armónica (la polaridad tónica-dominante se trasluce claramente), presenta cierto parentesco con una de las polkas que, precisamente en el siglo XIX, se popularizó en Canarias, y que aún hoy se canta. E1 único punto de contacto entre esos dos cantos "del gorgojo" se aprecia en la estructura rítmica predominante en la que tan dispares melodías han sido encuadradas: dos semicorcheas y seis corcheas, seguidas de una pausa de corchea, adaptadas a un compás binarro en el que los tiempos fuertes caen sobre las corcheas pares de dicha estructura. Pero mientras en la melodía primera las dos semicorcheas se intercalan en tercer lugar, en la segunda preceden a las seis corcheas:

Es sintomático que el cuarto verso del segundo cantar presente la combinación de ambas estructuras rítmicas (dos semicorcheas en primer y en tercer lugar).
Prescindiendo por ahora de la música, nuevas versiones de la cual pueden recogerse aún en las Islas, me parece interesante la siguiente cuestión: ¿Era el gorgojo un baile de brujas que después del siglo XVII se incorporó a las diversiones sociales en los medios rurales de Canarias, o existía desde antes y fueron algunas brujas las que, en un momento dado, lo adaptaron a su repertorio de prácticas profanas?
Aunque no se pueda dar una respuesta a esta pregunta, cierta tradición popular infantil nos da alguna luz sobre el tema. Se trata de un entretenimiento que se recuerda por lo menos en Gran Canaria y en Tenerife. En esta Última isla se practica todavía, al parecer, pues Luis Diego Cuscoy lo incluyó en una de sus destacadas aportaciones folklóricas.[5]  Es el juego que denomina "El rosario de mi comadre", cuyo desarrollo, siguiendo siempre las explicaciones de Diego Cuscoy, es el siguiente:
"Dos grupos de niñas. Todas en cuclillas, y unas frente a otras.
Entre las directoras de cada grupo se entabla este diálogo:
-;Ah, comadre ! i Vamos a misa ?
-No tengo camisa.
-¿Vamos al sermón ?
-No tengo camisón.
-Présteme su rosario.
-No tiene cruz.
-¡Ay, Jesús! ¡Ay, Jesús, que el rosario de mi comadre no tiene cruz!
Estos tres Últimos versos los corean todas las niñas dando saltitos, de cuclillas."
El parentesco entre esta práctica y el "baile del gorgojo" parece evidente. Pero más interesante es la existencia, en el texto, de elementos con marcado espíritu antirreligioso, un rosario sin cruz, unas excusas para no asistir a la misa ni al sermón, y hasta tal vez una solapada alusión al desnudismo ("no tengo camisa, no tengo camisón").
[1] A. I. C col Bute, vol XXII (lª serie), fol 144
[2] Idem
[3] Andrés Díaz Benítez, de Lomo el Pino, nacido en 1901.
[4] María Cabrera Ramayo, de sesenta y cinco años (en 1969), natural de La Laguna y desde joven reddente en Las Palmas, donde trabaja en el servicio doméstico. Lo referente al "ba,aale del gorgojo'' lo presenció de niña en La Laguna, y aun le oyo hablar sobre el tema muchas veces a su madre
[5] LUIS Diego Cuscoy. Folklore infantil (La Laguna de Tenerife, 1943), pag 45 Se trata de una variante muy particular del juego que en Gran Canaria, así como en la Península e Hispanoamérica, se conoce bajo el nombre de "Comadre la rana", ya documentado, según aportaciones de Rodríguez Marin, desde el siglo XVI La versión de Tenerife, por su tendenciosidad manifiestamente sospechosa, me parece un caso aparte, y al menos tan impregnado de prácticas ocultistas como lo está el brujeril "Baile del gorgojo" de prácticas infantiles.










En esta página se han querido definir los principales géneros folklóricos de nuestro archipiélago y lo hemos hecho extractando las definiciones que los diferentes autores hacen en sus libros.
No obstante reconocemos que los extractos de cualquier texto pueden dar lugar a errores o malas interpretaciones, por lo que recomendamos a quienes quieran tener una idea exacta de estos términos realicen una lectura completa de los textos referenciados.

Queremos recordar también que si algún autor no está conforme con estos extractos de sus textos, o no desea que sean publicados en esta página, solo tiene que hacérnoslo saber en nuestra dirección de internet.

Ha sido de vital importancia para la realización de estas páginas la guía encontrada en el libro TESORO LEXICOGRÁFICO DEL ESPAÑOL DE CANARIAS, de los autores Cristóbal Corrales Zumbado, Dolores Corbella Díaz y Mª Angeles Alvarez Martínez, publicado por la Viceconsejería de Cultura y Deportes del Gobierno Autónomo Canario con el patrocinio de la Real Academia Española. ISBN 84-7947-196-4 (obra completa).






jueves, 22 de octubre de 2015

NO ES VANIDAD, ES AGRADECIMIENTO



Permitanme que por una vez, incluya en este Blog, algo que no es un género folclórico, ni un instrumento, ni un bien de interés cultural, ni una actividad tradicional, pero que sin duda está relacionado con todo esto, 

Tradición y Folklore supongo que será una más de las iniciativas radiofónicas que con diferentes contenidos, con diferentes intencionalidades llenan nuestras ondas de deseo de difusión, de deseo de conocimiento, divulgación, aprendizaje, de diversión, información y no se cuantas cosas más, Lo que diferencia a Tradición y Folklore de muchas de estas iniciativas, aunque, gracias a Dios coincide con alguna otra, es que ellos llenan las ondas de Folklore, de Tradición y de todo aquello que tenga un poco que ver con aquello que nos identifica como pueblo y que nos hace sentir orgullosos.

Pedro Díaz, alma de Tradición y Folklore tuvo la ocurrencia de fijarse en este Blog y de invitarnos a hablar de él, en el programa nº 65, que pueden escuchar en el siguiente enlace;


Y como digo, no comparto este enlace por vanidad, sino por agradecimiento hacia esa labor de difusión de muchas cosas que tienen que ver con el folklore y la tradición de nuestras islas y del trabajo de mucha gente que se mueve alrededor de estos conceptos.
En este programa, además de escuchar el porque de este blog y alguna que otra opinión personal sobre todo esto del folklore, podrán escuchar la labor que se realiza en un colegio de Galdar, Caideros, incluyendo el timple en la enseñanza de las materias oficiales de la enseñanza, El trabajo que realiza la Agrupación Igonce en Araya, Candelaria, no solo ensayando cantos y bailes para difundirlos sino organizando el baile de magos  "El Rancho Grande",  Podrán conocer de la mano de Le Canarien Eidiciones la nueva revista Sabanda Folk que nace de la mano del 50 aniversario de este conocido grupo musical Los Sabandeños. Y para finalizar Alcorán comenta cositas del grupo,y  del encuentro de follklore que se celebra en la Asociación de Vecinos del Sobradillo


  
 






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miércoles, 14 de octubre de 2015

CASERIO DE ICOR


Arico, Tenerife
Declarado bien de Interés Cultural con categoría de Conjunto Histórico
Extraído del BOC núm. 103 , Jueves, 26 de mayo de 2005






DESCRIPCIÓN
El Caserío de Icor se halla junto a la carretera general, a 330 m de altitud y a 12,2 km de El Lomo de Arico. Pese a ser pocas las viviendas y con un carácter generalizado de austeridad, el conjunto presenta un interés singular, como muestra de una bella arquitectura rural conservada con bastante pureza. Los inmuebles aparecen jalonando el camino que baja en pendiente y a lo largo de él se pueden observar casas de dos plantas o terreras. Estos edificios, cuyo estilo arquitectónico es el tradicional canario, pueden ser de un solo bloque, en forma de "L" para protegerse sobre sí mismos del viento dominante o bien agrupando sus dependencias en torno a un amplio patio. Sus puertas y ventanas se orientan hacia el naciente o el sol del mediodía. Todas se cubren de la brisa del norte dando la espalda a las lluvias y tormentas. Su techumbre cubierta en su exterior por teja árabe, puede ser de una, dos o cuatro aguas, presentando diversas edificaciones enlucido de cal. El piso de madera y el techo terminado en tablas machihembradas o con varillas que tapan las rendijas (o encuentros entre tablas), evitan así que caiga la tierra del tejado.
No todas las casas de labor tienen altillos (granero o tronja), pero en el Caserío de Icor cinco de las seis casas que se datan como las más antiguas tienen tronja, coincidiendo también con aquellas que detentan un cierto prestigio sobre las más sencillas. Se accede desde el exterior a estos altillos por una escalera de toba sin barandas que termina en una rústica balconada con barandal primitivo, de tablas poco elaboradas que se clavan sobre guías vistas. El piso de los graneros está próximo al techo. Las vigas de tirante llegan prácticamente al pecho del labrador que habrá de agacharse para acceder al fondo de la estancia. La viga cumbrera permite que por su altura pueda estarse de pie al centro del granero.
Las más antiguas de las casonas han sido datadas en el siglo XVIII; aunque alguna aparece con ampliaciones y reformas en la carpintería, practicadas en el siguiente. Hoy en día se hallan casi todas deshabitadas, por el progresivo abandono del lugar.

DATOS HISTÓRICO ARTÍSTICOS
Es una zona de tierras a lo largo de la jurisdicción con Fasnia, cuya referencia más antigua remonta a las primeras décadas del siglo XVI, con noticias de una familia guanche allí establecida, posiblemente restos de un anterior poblamiento aborigen, que vivía en cuevas y se dedicaban a la ganadería, hoy en día testimoniado por la presencia de un tagoror.
Hacia 1778 contaba con 5 edificios de dos plantas, ocupados por unas 20 personas, y una casa terrera inhabitable, que sería la más antigua. Esta situación varió poco a lo largo del siglo XIX, que tenía 11 casas, 5 de dos plantas, 3 terreras y 3 más humildes. Por entonces eran unos 36 habitantes. Según el padrón municipal de 1987, la zona presenta un total de 71 habitantes, habiéndose acusado un notorio despoblamiento a partir de 1940.
El Caserío de Icor aparece a mediados del siglo XVI, sin ninguna demarcación y límites señalados, siendo una agrupación de familias destinadas al cultivo del trigo, viña y árboles frutales, y a la ganadería con cabras y ovejas. Los primeros datos existentes se remiten a 1778 en el cual existían 6 casas con una población de 27 personas.
DELIMITACIÓN



Al Norte, desde la cota 370 por el Cerro del Lomo, siguiendo la pista que está al Norte del Barranco de Icor (pista de Vista de Balo) hasta la cota 305. De ahí, parte una línea recta en dirección Suroeste hasta la cota 320 en el lomo que sigue al Barranco Jurado, en la intersección del camino que está en el Lomo del Bote. Desde este punto, subiendo por el Camino de Los Bubangos, se cruza la carretera general por el mismo camino hasta la cota 370. Desde este punto, una línea recta en sentido Este hasta el primer punto citado, que cierra el perímetro. Todo ello, según el plano que a escala 1:5.000 consta en el expediente de su razón.

Nota: Queremos recordar que las imágenes que se incluyen en este blog, no deben considerarse descriptivas de los valores patrimoniales que sirvieron de base para la declaración de los bienes culturales que en el mismo se incluyen, sino que deberán contemplarse como la imagen que cualquier visitante de los mismos pudo haber tenido el día que las mismas fueron tomadas
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Imágenes tomadas en octubre de 2015





























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Extraido de la página DiariodeAvisos.com Los guanches revivirán en Icor
23 de julio de 2011 
VICENTE PÉREZ | ARICO


El histórico caserío de Icor, en las medianías de Arico, es un referente de la arquitectura tradicional canaria, pero sus muros destilan tanta historia como abandono, salvo en algunas viviendas restauradas por sus últimos vecinos sin ayuda pública alguna.
El Ayuntamiento de Arico, con la nueva alcaldesa, Olivia Delgado, al frente, ha dado ya los primeros pasos hacia la ansiada restauración de este lugar, tal como se comprometió durante la campaña electoral. El pasado viernes, durante una visita a este Bien de Interés Cultural (BIC) con historiadores y arquitectos, la regidora municipal anunció la elaboración de un plan especial de protección para este barrio, que incluya un inventario del patrimonio existente y las condiciones para llevar a cabo su restauración.
Una vez en vigor el plan, se negociará con propietarios para que, además de recuperar todo el caserío, algunas viviendas tenga un uso público como ecomuseo, así como acondicionar alguna de las cuevas existentes en el barranco aledaño para recrear el mundo aborigen.
En la visita estuvieron presentes Antonio Tejera, catedrático de Arqueología de la Universidad de La Laguna y Premio Canarias; Agustín Guimerá, investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC); los arquitectos Fernando Beautell y Alejandro Beautell; e Iván González, gestor de patrimonio histórico.
Tejera consideró que “Icor se puede vincular con el territorio arqueológico que lo rodea, y se puede recuperar para que el visitante tenga una perspectiva no sólo de la vida tradicional desde la conquista hasta los años 50 del pasado siglo, sino también con la perspectiva arqueológica que nos retrotraiga al mundo guanche”. El prestigioso arqueólogo se mostró convencido de que “buena parte de Arico se repobló con guanches de otras islas, y prueba de ello es que Diego de Torres y su familia, aborígenes de Gran Canaria, fueron traídos a este municipio”. El catedrático subrayó que “Icor era un núcleo que en su época modulaba todo el territorio, habitado por gentes con cierta posición acomodada, como muestran sus casas de cierta entidad”.
Por su parte, Fernando Beautell (quien acudió con su hijo Alejandro) subrayó el “gran valor valor arquitectónico de Icor” al que definió como “una joya” y sostuvo que su restauración es factible por su “tamaño abarcable, 11 casas, y se puede por ello hacer algo interesante de acuerdo con sus propietarios”. A su juicio, lo importante ahora es redactar un plan especial del BIC “que catalogue sus casas, los elementos etnográficos y cómo debe conservarse el conjunto, porque a los vecinos ahora les causa desconcierto querer hacer cosas y no saber cómo llevarlas a cabo”.
En la misma línea se manifestó Guimerá, quien felicitó a los vecinos que “han tenido paciencia y amor para salvar algunas de las casas en una época en que lo único que se valoraban eran solares para hacer adosados”. A juicio del investigador del CSIC, Icor refleja “el territorio singular que ha creado la lucha del hombre con el paisaje, y además existe un patrimonio intangible que es la memoria colectiva de sus habitantes”. Guimerá apoyó la idea de habilitar un sendero arqueológico que permita reconstruir la vida aborigen en una cueva del barranco, junto al futuro ecomuseo, al tiempo que estimó que en tres años todo este proyecto podría ser ya una realidad.
La alcaldesa explicó que la visita de estos expertos constituye “el punto de partida para redactar un proyecto, pues es la hora de sentarnos a tomar decisiones para salvar este BIC, siempre con los vecinos de auténticos protagonistas, pues necesitamos que sigan viviendo aquí, y al mismo tiempo dar un impulso cultural y económico a Icor y al municipio”. “Pondremos en marcha un plan especial y tocaremos la puerta de todas las instituciones competentes en esta materia para financiar la restauración”, abundó la mandataria ariquera. Delgado evocó que “desde siempre” le habían inquietado que “esta joya arquitectónica” estuviera tan abandonada.

EXTRAIDO DE LA PÁGINA LAOPINION.ES
17 de mayo de 2010
Arquitectura rural canaria en Arico
Icor: El caserío olvidado

TERESA NICOLÁS El caserío de Icor es un conjunto de 11 casas de piedra y teja, de arquitectura tradicional canaria, levantado en el siglo XVIII, que en la actualidad presenta un grave deterioro, a causa del abandono público y privado. Se sitúa sobre un promontorio de terreno a unos 300 metros de altura sobre el nivel del mar, en el municipio de Arico. Flanqueado por el Barranco de Icor, de grandes riscos basálticos, es uno de los lugares más bellos del Sur y también uno de esos sitios en los que parece que el tiempo se ha detenido desde hace mucho y para siempre. Su silencio así lo denota, al igual que el pasolento y la mirada esquiva de un gato negro, viejo, tuerto y escuálido.
Icor es un pueblo mágico, fantasmagórico, pero sobre todo es un pueblo abandonado. Olvidado a la suerte de haber sido declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en el año 1984, por la Consejería de Patrimonio Histórico del Gobierno de Canarias a instancias del Cabildo de Tenerife. Esta catalogación significa que cualquier reparación que se haga en el conjunto arquitectónico tradicional debe hacerse respetando lo antiguo. Nada puede ser modificado. Todo debe restaurarse respetándose los cánones y materiales originales. Una situación que ha llevado al conjunto del caserío rural al deterioro más absoluto debido a la falta de ayudas económicas por parte de las administraciones implicadas, que no han ayudado a los propietarios de las casas a conservarlas. Ni el Ayuntamiento de Arico, ni el Cabildo de Tenerife, ni el Gobierno canario han puesto un euro desde 1984 para la conservación de ese entorno que poco a poco se derrumba. Creen que es un problema de los propietarios.
Poco o nada se sabe de las subvenciones públicas que existen para la reparación y conservación del legado histórico, hoy en ruinas.
Por otra parte, el paradero desconocido de algunos de sus propietarios ha dado al traste con la conservación del lugar.
Mientras, en el caserío de Icor no queda casi nadie. Apenas unos pocos habitantes empadronados de los cuales sólo cuatro residen de manera fija en el lugar. Es el caso de Domingo Pérez Marrero, nacido en 1936 en Icor, que después de jubilarse como camionero vive en la casa número 17, de la que dice que fue de su bisabuelo y cuyo interior guarda celosamente.
A la vez, muestra orgulloso el corral de los animales y la reparación del tejado que ha realizado con cargo a su bolsillo, después de que la tormenta Delta lo destrozara. La casa de Domingo Pérez es de las pocas del caserío que está en buen estado.
Junto a la vivienda del ex camionero están las casas número 13 y 15. Una es de su hermana, que vive en Santa Cruz, y otra de sus primos. Los dos inmuebles están siendo restaurados para poder pasar los fines de semana.
En la casa situada en frente a la de Domingo Pérez vive un alemán que apenas se deja ver por la zona.
En la número 7 estaba la antigua venta del caserío, en cuyo interior todavía permanecen restos del pasado, completamente destrozados. Ya no hay nadie. "Sus propietarios se marcharon hace años para Venezuela", comenta Pérez.
Tampoco están en Icor los dueños de la casa número 1, la más cercana a la carretera general del Sur y que es propiedad de la familia Gaspar Pérez Bello. Sus herederos no residen en Arico. Habitada en la actualidad por una mujer y sus dos hijos, el Ayuntamiento tiene intención de comprar la propiedad, "si de una vez por todas se ponen de acuerdo los herederos en vender", explica el alcalde, Eladio Morales.
Sobre las casas número, 3, 5, 7 y el resto, poco hay que contar. Sus piedras caídas son ruinas que ahora sirven de apoyo a la vegetación propia del lugar, y que a modo de imagen ofrecen uno de los rincones más pintorescos para ser plasmados.
"Icor muere cada día un poco más". Esta es una de las deuncias que hace el presidente de la Asociación del Vecinos, Germán Borges. Él y el resto del colectivo constituido para salvar el caserío se sienten impotentes ante la falta de respuesta por parte de las administraciones implicadas. Según Borges, "todas las administraciones ponen trabas a la hora de hacer algo, pero tampoco hacen nada por salvar una de las pocas joyas arquitectónicas que quedan en nuestra tierra".
El Ayuntamiento de Arico propuso hace unos años un Plan de Reforma Interior (Peri) que según el alcalde no se llevó a cabo por no contar con el apoyo de los propietarios de las viviendas.
En la actualidad tiene previsto contratar un proyecto nuevo de reforma interior de esa zona, así como el proyecto de tratamiento integral de ese conjunto histórico, aunque los vecinos resaltan que poco se puede hacer si antes no se aprueba el Plan General de Ordenación, en fase de redacción. Por su parte, el PSC en el Cabildo también ha pedido medidas para salvare esta reserva arquitectónica.