HELIO OROVIO.-
"Diccionario de la Música Cubana"
Baile y canto muy popular a partir de
los inicios del siglo XIX. Su estribillo, repetido hasta el cansancio, dice:
"Toma, toma y toma, Caringa; a los viejos palo y jeringa" De origen
afro-antillano. Actualmente aparece en el repertorio de conjuntos folklóricos.
Extraído del Disco "Música
tradicional de la Isla de La Palma"
de Echentive.
Según Díaz Cutillas es una danza de
origen afrocubana, cuyo nombre deriva de la Calenda. Es una danza muy alegre en
la que el varón trata de conquistar a la dama. Su introducción en La Palma es
muy probable que se produjera en la segunda mitad del siglo XIX, donde la
emigración palmera a la isla de Cuba tuvo una gran importancia hasta el punto
de que aún hoy se ve reflejada esta en el vocabulario, en el cultivo del tabaco
y elaboración de los mismos, así como a la tremenda afición que existe al Punto
Cubano (Cantado por los "versadores", que de forma improvisada y en
décimas se echan puntas), habaneras y danzones.
Extraído de la página web http://www.cmhw.cu,
donde el columnista Alberto Anido comienza el artículo titulado “De la Caringa al Himno Invasor. Toques militares de los
mambises”, de la siguiente manera:
Aunque fue una expresión muy recurrente
años atrás en las conversaciones entre cubanos, todavía en ocasiones puede
oírse «bailó la Caringa», o «lo puso a bailar la Caringa».
Tal vez este dicho haya quedado en el
habla popular desde la época en que nuestros mambises se batían con las
tropas españolas, pues en los primeros tiempos de la contienda, bisoños aún y
sin mucho orden militar, al iniciar un combate se animaban con la letra de esta
danza, muy conocida sobre todo en las zonas campesinas, en ausencia de toques
regulares propios de todo ejército para los distintos momentos significativos
de la guerra: «Toma, toma y toma Caringa./ Pa´ la vieja palo y jeringa».
Extraído del artículo “Folclore de Emigración: Relaciones musicales de la Palma y
Cuba” de D Manuel S. Hernández Cabrera y D.
Juan José Santos Cabrera Publicado en el número 71 de la web www.bienmesabe.org,
La Caringa, también conocida como
Calinda, es una danza de origen criolla, donde los bailadores dispuestos en dos
filas, una frente a otra, avanzan y retroceden rítmicamente, es un baile donde
el varón trata de conquistar a la mujer que Ie rehúye .
En La Palma, la Caringa tuvo una enorme popularidad hasta finales de la década de los anos 30; aún viven muchas personas que lo bailaron en su juventud, en Fuencaliente de La Palma la mayoría de las personas que tienen más de 65 años lo recuerdan perfectamente, tal es el caso de Aquilino Torres, octogenario, que todavía lo toca con su acordeón y lo baila; Dona Celia y Don Pío de Paz, este último lo bailaba por los carnavales en la época de la República disfrazado de negro. En otros municipios de La Palma, Barlovento y Tijarafe, hay muchas personas que lo recuerdan perfectamente. EI grupo Echentive recupera este interesante tema folklórico en el año 1987, curiosamente la música y la letra tiene una gran fidelidad con la Caringa que interpretan actualmente los grupos cubanos.
En La Palma, la Caringa tuvo una enorme popularidad hasta finales de la década de los anos 30; aún viven muchas personas que lo bailaron en su juventud, en Fuencaliente de La Palma la mayoría de las personas que tienen más de 65 años lo recuerdan perfectamente, tal es el caso de Aquilino Torres, octogenario, que todavía lo toca con su acordeón y lo baila; Dona Celia y Don Pío de Paz, este último lo bailaba por los carnavales en la época de la República disfrazado de negro. En otros municipios de La Palma, Barlovento y Tijarafe, hay muchas personas que lo recuerdan perfectamente. EI grupo Echentive recupera este interesante tema folklórico en el año 1987, curiosamente la música y la letra tiene una gran fidelidad con la Caringa que interpretan actualmente los grupos cubanos.
En cuanto al baile existen mas
diferencias, cosa que puede ser lógica dentro de lo que los etnomusicólogos
denominan el fenómeno de la variabilidad en la transmisión oral debido a
factores como el tiempo, el desplazamiento, translación del repertorio, por el
impacto de determinados géneros musicales en el individuo transmisor,
etc.
JOSE LUIS CONCEPCION,
Diccionario Enciclopédico de Canarias
Pueblo a Pueblo. Editorial José Luis Concepción. La Laguna, 1992.
“La Caringa”, “Mataculebras” y “La
Chambelona” son aportaciones caribeñas traídas por los emigrantes palmeros. Si
la Chambelona fue un canto relacionado con una revolución cubana, ésta supuso
otra verdadera revolución en el año diecisiete de este siglo (XX) debido a que
por primera vez las mujeres bailaban con las manos de los hombres en sus
cinturas.
IDOIPE GARCÍA, FÉLIX,
Folklore Palmero (sin hacer alusión al nombre del baile o danza, aparece el
siguiente texto)
Recién llegado a La Palma y en el
Tarajal de Tazacorte he presenciado una danza figurativa en la que el galán
persigue a su dama con asedio de danzarín, a modo de requiebros de los que la
dama se defiende con donaire sin que nunca su pareja le dé alcance; la finura
de este baile y su gracia estriba en la singularidad de la pareja que lo baila.
La
Caringa
La caringa es, al decir de la reconocida musicóloga cubana María
Teresa Linares, una forma de danza basada en la persecución galante de la
pareja. Su aparición en Cuba y en otras tierras caribeñas está unida a la
inserción obligada de los esclavos africanos en esta parte del mundo. Se halla
entre las tradiciones africanas y españolas que bordearon, como torrentes
paralelos y diversos, las márgenes de la cubanía, que igual a un delta emergió
de entre ellas.
Precisamente esa fusión de gustos y costumbres entre pueblos protagonistas de
la historia del coloniaje es causa de curiosos hechos. Entre las expresiones
artísticas campesinas en Cuba se cuentan el punto guajiro y el zapateo, de
raíces españolas ambos y pariente de la caringa el segundo, como género
danzario.
A su vez, en la cultura de la nación ibérica quedaron incrustadas voluptuosas
trazas de los ritmos africanos: en Canarias la caringa constituye tradición,
aunque allí la consideran de origen tan cubano como el son y el danzón,
llegados todos a aquel archipiélago durante el siglo XIX. Existe en la isla de
La Palma un concurso anual de composición y expresión coral, en una de cuyas
ediciones resultaron ganadoras dos piezas igualmente tituladas La caringa, en
la modalidad Coros de música canaria.
El etnólogo cubano don Fernando Ortiz, en su Glosario de Afronegrismos, abunda
en los orígenes de este baile, al que registra como Caringa o Calinda y explica
que se le llamaba con ambos nombres, por corrupción del lenguaje; pero advierte
que el definitivo es el primero, con el cual también se identifican algunos
puntos geográficos en África, razón que consideró ilustrativa de la procedencia
del vocablo.
Citado por Ortiz, el sacerdote francés Pére Labat, quien conoció el baile de
marras en sus contactos con las dotaciones esclavas de las posesiones francesas
del Caribe, describía hacia 1742: "Los bailadores se disponen en dos
líneas, los unos ante los otros; los hombres de un lado, las mujeres de otro.
Los espectadores forman un círculo alrededor de los bailadores y tamborileros.
El más hábil canta una tonadilla, que improvisa sobre algún asunto de
actualidad, y el sonsonete o bordón es repetido por todos los danzantes y
espectadores, y acompañado con palmeos.
"Los bailadores alzan los brazos -añade Labat- como si tocaran
castañuelas, saltan, dan vueltas y revueltas, se acercan hasta dos o tres pies
unos de otros y retroceden siguiendo la cadencia, hasta que el son del tambor
les advierte que se junten golpeándose los muslos de unos con los de los otros,
es decir, los hombres contra las mujeres…"
El sacerdote da fe de lo "deshonesto" de tal danza y cuenta que, por
esa razón, los colonos la prohibían, aunque a duras penas por lo mucho que
gustaban de ella los esclavos y también los españoles -decía-, que la
aprendieron de aquellos y la llevaron de una posesión a otra por toda América.
Aderezada con la gracia criolla a través de los siglos, en nuestros días la
caringa encuentra espacio en las Jornadas Cucalambeanas, que se celebran en la
provincia de Las Tunas; en el movimiento de Cultura Comunitaria de Holguín,
entre otros territorios; en la labor de instructores de danza en palacios de
pioneros y de grupos de artistas aficionados, cuyo mayor exponente es el
Conjunto XX Aniversario, del municipio avileño de Majagua, que desde 1966 la
integró junto a otros bailes campesinos tradicionales como el tumbantonio, el
gavilán y el papalote, en un repertorio de elevada calidad interpretativa
exhibido en Cuba, en México y en varios países europeos.
Seguidores del tema opinan, no obstante, que la caringa y los bailes a ella
emparentados urgen de mayor presencia en salones y escenarios, merecimiento
conquistado con claras pruebas de una longevidad que quiere aún trascender al
futuro.
Ha sido de vital importancia para la
realización de estas páginas la guía encontrada en el libro TESORO
LEXICOGRÁFICO DEL ESPAÑOL DE CANARIAS, de los autores Cristóbal Corrales
Zumbado, Dolores Corbella Díaz y Mª Ángeles Álvarez Martínez, publicado por la
Viceconsejería de Cultura y Deportes del Gobierno Autónomo Canario con el
patrocinio de la Real Academia Española. ISBN 84-7947-196-4 (obra completa).

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