viernes, 14 de junio de 2013

GÉNEROS FOLKLÓRICOS DE CANARIAS: SEGUIDILLAS

 


ESPASA
Composición métrica que puede constar de cuatro o de siete versos, de los cuales son, en ambos casos, heptasilabos y libres el primero y el tercero y de cinco sílabas y asonantes los otros dos. Cuando consta de siete, el quinto y el séptimo tienen esta misma medida y forman también asonancia entre si, y el sexto es, como el primero y el tercero heptasilabo y libre. Empléase más generalmente en lo festivo o jocoso y en cantos populares. Hay seguidillas en que los versos forman consonancia o rima perfecta // Pl. Aire popular Español.// Baile Correspondiente a este aire// chamberga. Poet. Seguidilla con estribillo irregular de seis versos, de los cuales asonantan entre si el primero y el segundo, el tercero y el cuarto, y el quinto y el sexto, y los impares constan por lo regular de tres sílabas //gitana Folk. Copla andaluza, plañidera y sombría, que se compone por lo general de cuatro versos, los dos primeros y el último de seis sílabas y el tercero de once, dividido en hemistiquios de cinco y de seis. Las hay también de sólo tres versos, el primero y el último de seis sílabas y de once el segundo. // seguidillas boleras música con que se acompaña las bailadas a lo bolero.// manchegas Música o tono especial, originario de la Mancha, con que se cantan las coplas llamadas seguidillas // baile propio de esta tonada.
 
LOTHAR SIEMENS HERNANDEZ, La música en Canarias.
Una variante más popular y tardía de estas folías, si bien llegada a Canarias por otros derroteros no tan cultos, es la que se conoce con el nombre de malagueña. Las evoluciones armónicas son las mismas que en el caso anterior, pero el canto se produce sobre esquemas melódicos mejor conformados y de gran belleza, en tanto que las folías lo hacía sobre niveles más propios de un recitativo cantable. El baile de la malagueña, también parsimonioso observa en Canarias la característica de contraponer al grupo de bailadores unos episodios solistas, protagonizados por un hombre y dos mujeres, los cuales realizan un rico repertorio de evoluciones coreográficas verdaderamente atractivas. Las seguidillas también arraigaron en el archipiélago durante el siglo XVIII en muy variadas formas. Existe una versión de baile muy dinámica y colorista, propia de las islas orientales, a las que se conoce por seguidillas corridas. Otra versión es la de las saltonas, caracterizadas porque los cantadores se alternan pisándose las estrofas que cantan (seguidillas robadas). También el llamado Tanganillo es un tipo de seguidillas caracterizado por un período melódico más amplio, en el que el texto cantado se extiende en reiteraciones de ciertas palabras [...]
 
ORLANDO GARCIA RAMOS, Voces y frases de las Islas Canarias.
Canto y danza colectiva de pareja suelta, presentando tres grandes diferencias: las seguidillas de Lanzarote; las de Tenerife, algo más vivas y continuadas; y las de Gran Canaria mucho más vivas y alegres. Los pasos y saltos de esta última se asemejan a los de las "seguidillas saltonas" o "saltonas" de Tenerife. En los tres casos, la música y cantos son totalmente diferentes, presentando esquemas musicales muy similares a las seguidillas manchegas, castellanas y valencianas, respectivamente.
 
JOSE LUIS CONCEPCION, Diccionario enciclopédico de Canarias Pueblo a Pueblo. "Seguidillas y saltonas": es una aportación ibérica al folklore canario desde el siglo XVIII, perviviendo interesantes variantes en el Archipiélago, especialmente en las islas de Gran Canaria, Lanzarote y Tenerife.

BENITO CABRERA HERNANDEZ, El folklore de Lanzarote.
Numerosas referencias en la literatura y en las descripciones narrativas dejan constancia de la antigüedad de las seguidillas. En el cancionero poético-musical denominado "De Palacio", de la época de los Reyes Católicos, se manifiestan los primeros indicios de lo que serían las seguidillas musicales, si bien como estrofa literaria se conocía desde mediados del siglo XV.
A pesar de no existir una base clara para determinar con exactitud su procedencia, todos los autores coinciden en atribuir el origen de este género en la Mancha, zona desde la cual las seguidillas se extendieron por un amplio marco geográfico a través de infinidad de variantes nominadas con gran número de apelativos.
Las seguidillas conejeras presentan no pocas dificultades al que desee interpretarlas, ya que -sobre todo, desde hace algunos años- están reservadas para cantadores con registros agudos. Son cantadas por varios solistas (tantos como se quiera), en orden sucesivo sin que medie entre uno y otro ninguna frase instrumental. Cabe destacar la singular variante denominada "Seguidillas Robadas", llamadas así porque se comienza cantando con el último verso de la estrofa que se ha entonado inmediatamente antes, de la siguiente forma:
 
Tienes unos ojitos
y unas pestañas
y una boca embustera
con que me engañas
Primer cantador
Con que me engañas
Yo de eso no se nada
pero discurro
que la carga pesada
la lleva el burro
Segundo cantador
La lleva el burro
Para hacer un buen baile
Se necesita
La guitarra y el timple
La botellita
Tercer cantador
etc.
 
 
Por último, no podemos dejar de recordar a uno de los poetas populares más importantes de nuestras islas: Víctor Fernández Gopar, salinero de las Breñas que, aún siendo analfabeto, compuso una importante cantidad de seguidillas, magnifico ejemplo de la más excelente capacidad creativa y literaria. Su obra, conocida como "Seguidillas del Salinero", constituye un patente testimonio lírico de una época en la que abundaban las injusticias sociales. Recopiladas y editadas por el escritor conejero Agustín de la Hoz, han sido un filón al que han acudido numerosos grupos de toda Canarias para realizar diversos trabajos discográficos. He aquí algunos ejemplos:

Si hay alguno que tenga
trapo en lejía
líbrese que lo sepa
la lengua mía
Porque lo dirá
porque no dice mentira
ni calla verdad
Dirán que está mi lengua
Perjudicando
porque dice las cosas
que están pasando
Remediarlo pudiera
quien se estomaga
para que no las diga
que no las haga
Y el que por tal sistema
se descontenta
es porque quien se quema
come pimienta




JOSE ANTONIO PEREZ CRUZ, Los símbolos de la identidad canaria
Otro género muy común y difundido por toda la geografía isleña. Todos los estudios coinciden en que su procedencia está en el centro de la Península Ibérica. De este genero hay variantes muy características y espectaculares en las islas, a las que ya identifican con el sonar de las primeras notas. En Tenerife las han unido a las folías y saltonas, todo para poder ejecutar en el menor tiempo posible la mayor cantidad de bailes en los escenarios de los antiguos concursos de la Sección Femenina. Dentro del canto está el arte que consiste en saber robar el final de la copla de una solista a otro, cosa que pasa también en las "Seguidillas robadas" o de coro del norte de Gran Canaria. Precisamente de esta isla son las famosas de cuadro, en las que al final de las coplas se invitan a acompañar con las palmas la pausa para llegar a la siguiente copla y para terminar, tanto por los bailadores como por el público. Las de Lanzarote con el toque y canto especial conejero, invitan a marcar los giros un tanto agresivos y vistosamente llamativos, que se contraponen a las cadentes de Fuerteventura, similares a las "robadas" de Gran Canaria.
 
Apuntes cedidos a sus alumunos por la Escuela Municipal de Etnografía y Folklore del Excmo. Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife.
Seguidillas de Tenerife.- La seguidilla como soporte métrico de diferentes meolodías y danzas tiene su origen en la España mozárabe del siglo XII, aunque su implantación como danza popular tiene lugar a lo largo de los siglos XVI y XVII . Al prestarse su métrica al empleo de ritmos rápidos y brillantes, las variantes de seguidillas en toda España son innumerables. En Tenerife las más comunes son las "seguidillas robadas" que, con coreografía parecida a la de las folías, se interpretan recientemente a continuación de estas. Proceden sus pasos de baile de la chacona y el fandango. Compás ternario.
 
Seguidillas de Gran Canaria.- Estas seguidillas, también conocidas como "Al estribillo", tienen la particularidad de haber incorporado recientemente la interpretación coral de las coplas, un intervalo musical entre ellas y una artificiosa coreografía en cuadros, lo que las colocan a la cabeza de la lista de danzas menos auténticas de Canarias. Compás ternario.

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