ESPASA
Composición métrica que puede constar de cuatro o de
siete versos, de los cuales son, en ambos casos, heptasilabos y libres el
primero y el tercero y de cinco sílabas y asonantes los otros dos. Cuando consta
de siete, el quinto y el séptimo tienen esta misma medida y forman también
asonancia entre si, y el sexto es, como el primero y el tercero heptasilabo y
libre. Empléase más generalmente en lo festivo o jocoso y en cantos populares.
Hay seguidillas en que los versos forman consonancia o rima perfecta // Pl. Aire
popular Español.// Baile Correspondiente a este aire// chamberga.
Poet. Seguidilla con estribillo irregular de seis versos, de los
cuales asonantan entre si el primero y el segundo, el tercero y el cuarto, y el
quinto y el sexto, y los impares constan por lo regular de tres sílabas
//gitana Folk. Copla andaluza, plañidera y sombría, que se compone
por lo general de cuatro versos, los dos primeros y el último de seis sílabas y
el tercero de once, dividido en hemistiquios de cinco y de seis. Las hay también
de sólo tres versos, el primero y el último de seis sílabas y de once el
segundo. // seguidillas boleras música con que se acompaña las bailadas a
lo bolero.// manchegas Música o tono especial, originario de la Mancha,
con que se cantan las coplas llamadas seguidillas // baile propio de esta
tonada.
LOTHAR SIEMENS HERNANDEZ, La música en Canarias.
Una variante más popular y tardía de estas folías, si
bien llegada a Canarias por otros derroteros no tan cultos, es la que se conoce
con el nombre de malagueña. Las evoluciones armónicas son las mismas que en el
caso anterior, pero el canto se produce sobre esquemas melódicos mejor
conformados y de gran belleza, en tanto que las folías lo hacía sobre niveles
más propios de un recitativo cantable. El baile de la malagueña, también
parsimonioso observa en Canarias la característica de contraponer al grupo de
bailadores unos episodios solistas, protagonizados por un hombre y dos mujeres,
los cuales realizan un rico repertorio de evoluciones coreográficas
verdaderamente atractivas. Las seguidillas también arraigaron en el
archipiélago durante el siglo XVIII en muy variadas formas. Existe una versión
de baile muy dinámica y colorista, propia de las islas orientales, a las que se
conoce por seguidillas corridas. Otra versión es la de las saltonas,
caracterizadas porque los cantadores se alternan pisándose las estrofas que
cantan (seguidillas robadas). También el llamado Tanganillo es un tipo de
seguidillas caracterizado por un período melódico más amplio, en el que el texto
cantado se extiende en reiteraciones de ciertas palabras [...]
Canto y danza colectiva de pareja suelta, presentando tres grandes diferencias: las seguidillas de Lanzarote; las de Tenerife, algo más vivas y continuadas; y las de Gran Canaria mucho más vivas y alegres. Los pasos y saltos de esta última se asemejan a los de las "seguidillas saltonas" o "saltonas" de Tenerife. En los tres casos, la música y cantos son totalmente diferentes, presentando esquemas musicales muy similares a las seguidillas manchegas, castellanas y valencianas, respectivamente.
JOSE LUIS CONCEPCION, Diccionario
enciclopédico de Canarias Pueblo a Pueblo.
"Seguidillas y saltonas": es una aportación ibérica al
folklore canario desde el siglo XVIII, perviviendo interesantes variantes en el
Archipiélago, especialmente en las islas de Gran Canaria, Lanzarote y
Tenerife.
BENITO CABRERA HERNANDEZ, El folklore de
Lanzarote.
Numerosas referencias en la literatura y en las
descripciones narrativas dejan constancia de la antigüedad de las seguidillas.
En el cancionero poético-musical denominado "De Palacio", de la época de los
Reyes Católicos, se manifiestan los primeros indicios de lo que serían las
seguidillas musicales, si bien como estrofa literaria se conocía desde mediados
del siglo XV.
A pesar de no existir una base clara para determinar con
exactitud su procedencia, todos los autores coinciden en atribuir el origen de
este género en la Mancha, zona desde la cual las seguidillas se extendieron por
un amplio marco geográfico a través de infinidad de variantes nominadas con gran
número de apelativos.
Las seguidillas conejeras presentan no pocas dificultades al
que desee interpretarlas, ya que -sobre todo, desde hace algunos años- están
reservadas para cantadores con registros agudos. Son cantadas por varios
solistas (tantos como se quiera), en orden sucesivo sin que medie entre uno y
otro ninguna frase instrumental. Cabe destacar la singular variante denominada
"Seguidillas Robadas", llamadas así porque se comienza cantando con el último
verso de la estrofa que se ha entonado inmediatamente antes, de la siguiente
forma:
| Tienes unos ojitos
y unas pestañas y una boca embustera con que me engañas |
Primer cantador | |
| Con que me engañas
Yo de eso no se nada pero discurro que la carga pesada la lleva el burro |
Segundo cantador | |
| La lleva el burro
Para hacer un buen baile Se necesita La guitarra y el timple La botellita |
Tercer cantador | |
| etc. |
||
|
Si hay alguno que tenga
trapo en lejía
líbrese que lo sepa
la lengua mía
|
|
Porque lo dirá
porque no dice mentira
ni calla verdad
|
|
Dirán que está mi lengua
Perjudicando
porque dice las cosas
que están pasando
|
|
Remediarlo pudiera
quien se estomaga
para que no las diga
que no las haga
|
| Y el que por tal sistema
se descontenta
es porque quien se quema
come pimienta
|
JOSE ANTONIO PEREZ CRUZ, Los símbolos de la identidad
canaria
Otro género muy común y difundido por toda la geografía
isleña. Todos los estudios coinciden en que su procedencia está en el centro de
la Península Ibérica. De este genero hay variantes muy características y
espectaculares en las islas, a las que ya identifican con el sonar de las
primeras notas. En Tenerife las han unido a las folías y saltonas, todo para
poder ejecutar en el menor tiempo posible la mayor cantidad de bailes en los
escenarios de los antiguos concursos de la Sección Femenina. Dentro del canto
está el arte que consiste en saber robar el final de la copla de una solista a
otro, cosa que pasa también en las "Seguidillas robadas" o de coro del norte de
Gran Canaria. Precisamente de esta isla son las famosas de cuadro, en las que al
final de las coplas se invitan a acompañar con las palmas la pausa para llegar a
la siguiente copla y para terminar, tanto por los bailadores como por el
público. Las de Lanzarote con el toque y canto especial conejero, invitan a
marcar los giros un tanto agresivos y vistosamente llamativos, que se
contraponen a las cadentes de Fuerteventura, similares a las "robadas" de Gran
Canaria.
Apuntes cedidos a sus alumunos por la
Escuela Municipal de Etnografía y Folklore del Excmo. Ayuntamiento de Santa Cruz
de Tenerife.
Seguidillas de Tenerife.- La seguidilla como
soporte métrico de diferentes meolodías y danzas tiene su origen en la España
mozárabe del siglo XII, aunque su implantación como danza popular tiene lugar a
lo largo de los siglos XVI y XVII . Al prestarse su métrica al empleo de ritmos
rápidos y brillantes, las variantes de seguidillas en toda España son
innumerables. En Tenerife las más comunes son las "seguidillas robadas" que, con
coreografía parecida a la de las folías, se interpretan recientemente a
continuación de estas. Proceden sus pasos de baile de la chacona y el fandango.
Compás ternario.
Seguidillas de Gran Canaria.- Estas
seguidillas, también conocidas como "Al estribillo", tienen la particularidad de
haber incorporado recientemente la interpretación coral de las coplas, un
intervalo musical entre ellas y una artificiosa coreografía en cuadros, lo que
las colocan a la cabeza de la lista de danzas menos auténticas de Canarias.
Compás ternario.

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