DRAE-92
(del fr. Folie, locura) f.
ant. Locura 2. Canto y baile popular de las
Islas Canarias. 3. Fig. cualquier música ligera,
generalmente de gusto popular. 4. pl. Baile Portugués
de gran ruido, que se bailaba entre muchas personas. 5. Tañido y mudanza de
baile español, que solía bailar uno solo con castañuelas.
AGUSTIN
MILLARES CUBAS, Como hablan los canarios (Refundición del Léxico de Gran
Canaria (1924), de Luis y Agustín Millares Cubas, que también se ha tenido en
cuenta).
No cabe dentro
del marco de este Léxico diminuto un estudio del clásico esparcimiento canario
apellidado las folías, en el que alternan el canto y
el baile. ¿Es de origen Portugués? ¿Es un legado de la raza indígena? Lo
indudable es que las folias canarias son distinguidas elegantes y delicadas. No
hay que decir que los salones de nuestras casas y los de nuestros casinos, no
han admitido ni admitirán jamás, el ceremonioso "minué" canario. En cambio, las
parejas "tanguean" y "foxtrotean" con minuciosa
aplicación digna de mejor ejercicio. En singular, una folía es una felpa, una tollina. Ejemplo una folía de trompadas.
Folías, Seguidillas y Saltonas (Tenerife) 1959
Vídeo extraído de Google Earth donde El Ministerio de Educación Cultura y Deportes, a través del Archivo General de la Administración ha vinculado un archivo KMZ. En la página del citado Ministerio, entre otros aspectos se señala que "...La recuperación y conservación del folklore de las diferentes regiones de España fue la tarea primordial de los grupos provinciales y locales de Coros y Danzas de España creados a partir de 1939, dentro de la Sección Femenina del Movimiento Nacional. ...Gran parte de estas grabaciones, un total de doscientas treinta y cuatro, pueden contemplarse en esta página Web del Ministerio de Cultura. Las imágenes están asociadas al lugar de origen de cada una de las danzas y ofrece información complementaria como la fecha de su filmación o datos referidos a la agrupación folklórica que hace la exhibición. El ciudadano puede moverse por el mapa de España, acercarse a los puntos de su interés y visualizar de forma ágil y flexible las grabaciones vinculadas a la región o localidad que desee.
Las filmaciones que aquí se muestran fueron realizadas entre 1956 y 1976 y se conservan actualmente en la Filmoteca Española..."
Nota: Los Vídeos disponen de un código html a fin de que se puedan copiar en blogs y páginas web, pero yo, por mucho que lo he intentado, he sido incapaz de hacerlo por ese método.
JOSE
VALENZUELA SILVA, Vocabulario etimológico de voces
canarias.
Baile portugués
de gran ruido que se bailaba entre muchas personas -Rodríguez Navas 1/2
1/2 Canto de Cataluña muy sentido y melancólico. - Seguí
§ Folíada: Fiesta en el campo- Voc. Gallego § Les
folies d'Espagne. Danse -
Tauchnitz. La definición autorizada por Seguí es a mi
entender la que más se ajusta a lo que entendemos por folías canarias; lo que nos induce a dudar que estas
procedan de ninguna de las regiones mencionadas, si bien acusan probable
parentesco con las catalanas. De los cantos populares que conozco, sólo algunos
antiguos andaluces, ya en desuso (carceleras, seguidillas gitanas, martinetes...) pueden compararse - a la
vez que las nostálgicas alboradas gallegas y los fados
portugueses - con la música y baile de nuestras sentidas y señoriales folías.
LOTHAR
SIEMENS HERNANDEZ, La música en Canarias. El Museo Canario, Las Palmas de Gran Canaria, 1977
(2ª edición).
Durante la
decimoctava centuria tiene lugar en toda España una serie de cambios económicos
y sociales que afectarán muy profundamente a ciertos usos y costumbres,
extendiéndose a partir de entonces por las comunidades rurales una serie de
modas generales que adquirieron pronto tanto arraigo como vigencia histórica. Es
entonces cuando fandangos, jotas, seguidillas y otros
géneros se asientan en todas partes y, como no, llegan también a Canarias. De
esta época data el folklore canario que hoy más se practica en todas las islas,
formando un núcleo de expresión uniforme y común a todas ellas, el cual se
concretiza en tres géneros principales de los que se derivan a nivel de
localidades concretas sus particulares variantes. Estos tres grupos son: el de
las folías y la malagueña, el de los diversos tipos de
seguidillas y el de las isas. Las folías populares de
Canarias constituyen una joya musical de inusitado interés. Son una fiel versión
del antiquísimo complejo formado por melodía y bajo acompañante que desde fines
del siglo XVI era ya conocido en toda Europa con el nombre de "Folías de España". Esta danza cortesana debió extenderse
entre el pueblo canario bastante después del año 1700, y como género musical
descendido de cultas esferas, conserva un sello pomposo que viene dado
principalmente por las evoluciones armónicas de su "basso ostinato", que el pueblo ha
sabido conservar con gran fidelidad. Se bailan las folías muy delicadamente, con maneras cortesanas y
conservan, como elemento más característico de la danza, la antigua tradición
del cambio de pareja por parte de la mujer, la cual retorna a la postre a bailar
con su primer acompañante. Una variante más popular y tardía de estas folías, si bien llegada a Canarias por otros derroteros no
tan cultos, es la que se conoce con el nombre de malagueña. Las evoluciones
armónicas son las mismas que en el caso anterior, pero el canto se produce sobre
esquemas melódicos mejor conformados y de gran belleza, en tanto que las folías lo hacía sobre niveles más
propios de un recitativo cantable. El baile de la malagueña, también
parsimonioso observa en Canarias la característica de contraponer al grupo de
bailadores unos episodios solistas, protagonizados por un hombre y dos mujeres,
los cuales realizan un rico repertorio de evoluciones coreográficas
verdaderamente atractivas. Las seguidillas también
arraigaron en el archipiélago durante el siglo XVIIIseguidillas
corridas. Otra versión es la de las saltonas, caracterizadas porque los
cantadores se alternan pisándose las estrofas que cantan (seguidillas robadas). También el llamado Tanganillo es un
tipo de seguidillas caracterizado por un período
melódico más amplio, en el que el texto cantado se extiende en reiteraciones de
ciertas palabras [...]
ORLANDO
GARCIA RAMOS, Voces y frases de las Islas Canarias, Ayuntamiento de la villa de Santa Brígida,
1991.
Canto y baile
popular en todo el archipiélago canario. Danza palaciega que fuera muy estimada
por la Corte Española del Siglo XVII y difundida por ésta en varios lugares de
Europa. Se supone proviene de Portugal, toda vez que esta danza es muy popular
en el Algarve occidental, provincia al Sur de dicha
nación. Salinas ya citaba la folía en 1557, mientras
que los compositores de los siglos XVII y XVIII escribían "variaciones
instrumentales de folías". Don Miguel de Cervantes la
menciona junto a la "zarabanda" y la "chacona". El clavecinista D'Anglebert en su obra pieces de clavecín incluye sus variaciones
sobre el tema de la folía. En el año 1674 en pleno
auge de esta danza. Gaspar Sanz escribe cuatro obras musicales que él llamó
Danzas Cervantinas. Estas partituras son: Primera "Folías", re menor, "lento"; Segunda "Españoleta", re menor,
"andante"; Tercera "Marizapalos", re mayor "allegretto"; y Cuarta, "Canarios", re mayor, Allegro". No es
difícil suponer que las folías (a partir de Gaspar
Sanz el nombre quedó pluralizado) fueron introducidas en las islas por la elite
cultural o los cortesanos de entonces, pasada la mitad del siglo XVIII,
descendiendo, avanzado dicho siglo, a estratos sociales menos cultos. En la
actualidad las folías tienen una singular
representación isleña, dentro del campo de la música popular, conservando en
algunos lugares un matiz de suntuosidad y algo de su antiguo esplendor. Las
folías canarias se bailan en tres grupos de dos
parejas, es decir, dos parejas sueltas independientes de las demás, no pudiendo
salir a la pista de baile hasta que los músicos dan el "aviso". Una vez
colocadas las parejas una frente a otra, comenzará la introducción musical y no
se empezará a bailar mientras no se dé la voz de "¡Aires!" que coincide con la
entrada del canto. El varón da un paso hacia delante, con una reverencia a la
mujer, que danzando lo rechaza dando un paso hacia atrás y hacia un lado, para
cambiar de pareja, mientras él lo hace con la otra. Cuando el varón retrocede
ella se acerca dando un paso adelante, en reconciliación y así sucesivamente,
sin tocarse ni aproximarse. Los bailarines llevan el compás con el castañeo de
sus dedos y jamás con castañuelas como han pretendido algunos. Son dignas de
mencionar las folías de Fuerteventura. pues durante la
introducción los bailarines se acercan a las damas y hacen un "besalamano" para
sacarlas a bailar tal cual se hiciera antiguamente en los palacios de la Corte.
El canto tiene distintos estilos y cada isla conserva el suyo
propio.
JOSE LUIS
CONCEPCION, Diccionario enciclopédico de Canarias Pueblo a
Pueblo.
La "Folía" introducida en el siglo XVIII y de origen portugués o
francés según los diversos autores, es el canto y baile que más identifica al
folklore canario. No obstante hay que mencionar que con anterioridad Fray Abreu y Galindo al hablar de los cantos y bailes de los
antiguos herreños dice que "cantaban y bailaban en
folía", aunque ello no quiera decir que se tratara de
esta modalidad, el autor tenía conocimiento de ello y, dicho canto y baile
aparentemente era similar, si tenemos en cuenta lo sentimental y doloroso del
mismo.
Folias, Santo Domingo y Tajaraste
Vídeo extraído del Noticiarios y Documentales (NODO), publicado por RTVE, quien en su sitio web ha publicado muchísimos de estos materiales que sin duda son el mejor archivo de nuestra historia más o menos reciente
En este vídeo se muestran unas folías inusualmente unidas a un Santo Domingo y a un Tajaraste, pero además también tiene la peculiaridad de que la cantadora de dichas folías a su vez baila en en cuerpo de baile integrado sólo por mujeres que lucen vestimentas de todas las islas.
En los documentos originales de la Página de RTVE, también se incluye un código para volcar los videos en paginas web y blogs pero tampoco en este caso he sabido hacerlo
BENITO
CABRERA HERNANDEZ, El folklore de Lanzarote.-
Sin duda, si
algún género musical ha calado hondo en nuestro sentir para llegar a convertirse
en una de las expresiones folklóricas más queridas, éste es la folía.
Algunos autores,
guiados por su espíritu romántico, han querido ver ascendentes guanches en nuestras folías. Nada
más erróneo si se tiene en cuenta que es ésta una danza barroca que se hizo
sumamente popular en toda Europa a lo largo de los siglos XVII y
XVIII.
En un
diccionario de tiempos de Isabel II, citado por Reyes Bartlet y cuyo autor es Carlos José Melcior dice:
"Las folías son un baile español ejecutado por una persona sola
la cual se acompaña de castañetas. La música era sencilla, armoniosa y
desprovista de disonancias, en un compás ternario...". "Componíase de dos partes de ocho compases cada una, que se
repetían con variaciones. Sobre su motivo se han compuesto una infinidad de
ellas para toda clase de instrumentos, en las cuales se desarrollan poco a poco
las dificultades de éstos"
En efecto, el
compositor italiano Arcangelo Corieli (considerado como el padre del concerto grosso), compuso unas cincuenta variaciones sobre
este aire, M. Ponce escribió un tema llamado "Folías
de España" y Gaspar Sanz, dentro de sus "Danzas Cervantinas", editadas en 1674,
incluye unas "Folías".
En cuanto a su
procedencia primaria, existen dos tendencias; una defendida por Otto Gombosi, quien radica el origen de este género en Italia,
mientras que Covarrubias aboga por la hipótesis de que
las folías nacieron en Portugal. Lo cierto es que
hacia el siglo XVII llegaron a la Península Ibérica y con el paso del tiempo
adoptaron carta de nacionalidad, convirtiéndose en lo que se dio en llamar
"Folias de España", folías por corrupción del la
palabra francesa Folies: Locuras. Pasa luego a ser un género culto al
incluirse en las suits barrocas y posteriormente
arraigan en las capas populares del Bajo Aragón, mientras que en el Pirineo
Navarro se convierten en un canto fúnebre y en Galicia bajo el nombre de
"Foliadas". En Canarias, según la hipótesis del musicólogo Lothar Siemens, enraizó la forma culta de la folía, conservando las líneas melódicas y el peculiar bajo
ostinatto que caracterizaba al género barroco o "Folía Histórica", tal como la denomina
Siemens.
Las Folías Lanzaroteñas no presentan
demasiadas diferencias con el resto de las versiones que se ejecutan en
Canarias, siendo las características diferenciadoras
más sobresalientes. En primer lugar, las líneas melódicas sobre las que se
mueven las variantes conejeras presentan una mayor simplicidad que las del resto
de las islas, con predominio de figuras blancas y negras, en contraposición a
los espectaculares movimientos de corcheas y semicorcheas que encontramos en las
versiones palmeras y tinerfeñas. Por otro lado, aunque se desarrollan en la
tonalidad de RE menor, se acompañan las folías de
Lanzarote utilizando el acorde de RE mayor, lo cual les confiere el particular
carácter disonante que las caracteriza.
JOSE ANTONIO
PEREZ CRUZ, Los símbolos de la identidad
canaria
Como música y
baile puede ser símbolo del archipiélago. Desde su llegada, cuya procedencia se
la dan al bolero, era un baile un tanto ceremonioso, con un canto al que
adornaban las coplas más tristes y amorosas. Dentro del esquema musical
encontramos en cada isla un propio estilo peculiar que se está perdiendo. La
folía "locura", a la que se ha relacionado con una
danza que se ejecutaba en los velorios delante del ataúd en honor al muerto,
quien mejor la describe es Domingo J. Navarro en su libro recuerdos de un
noventón (1893). Por su forma de explicarla, coincide en el baile con las que
conocemos como Folías antiguas de Galdar. Como baile propiamente suelto, en Tenerife, ya más
recientemente se llegaron a bailar juntos, como si fuera valseado. De esta forma, antiguamente era prerrogativa de
las parejas casadas. Desde las vistosas y complicadas de La Palma a las
extremadamente bellas por su sencillez de Fuerteventura, entre estos dos extremos coreográficos, las
Folías envuelven a las islas.
D. José Antonio Pérez Cruz (Teno), en su página de facebook ha puesto la siguiente fotografía y comentario.
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Foto de D. José Antonio Pérez Cruz (Teno)
FOLIAS. Mauros de Gran Canaria bailando folias en fila y cuadros. Foto 1900.
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FOLIAS. Mauros de Gran Canaria bailando folias en fila y cuadros. Foto 1900.
La descripción que pongo a continuación es de mediados del XIX por Don Domingo José Navarro, abogado, escribiendo sus memorias en 1894. " !LAS FOLIAS¡... He aquí un baile genuinamente canario. Su comedimiento y reposo rechaza la palabra castellana anticuada "locura", el baile español con mudanzas, ejecutado por una sola persona y acompañamiento de castañuelas, lo mismo que el portugués muy ruidoso que se bailaba entre muchos. Así, pues, las folias canarias no tenían ni tienen semejanza con ningún baile nacional ni extranjero; el galán y la dama nunca se tocan ni se aproximan; aquel en sus pasos y acciones, siempre demuestra sus respetos a la compañera. Las folias canarias son reposadas, ceremoniosas y serías. Su música especial tiene el mismo carácter, participa del tipo plañidero del tradicional arrullo canario y aun del cadencioso y acompasado canto del gañan para adormecer a sus bueyes cuando surca despacio y con cuidado un terreno desigual. Al empezar la música, siempre de guitarra, las damas sentadas, graves y silenciosas, como sise prepararan para un acto solemne, esperan que avancen los donceles que se hallan reunidos a la puerta de la sala. Desde que suena la música se adelanta el galán y a una respetuosa distancia, con el sombrero en la mano hace una reverencia mirando la pareja que ha elegido y pronuncia delante de ella la voz "AIRES" (lo mismo para marcar los cambios). La dama se levanta y colocándose a cierta distancia frente a su pareja, baja sus modestos ojos, arquea sus brazos, y moviendo suavemente su talle, da acompasados pasos adelante, atrás y a los lados, guardando siempre la misma distancia; si su compañero avanza ella retrocede; pero si él se aleja, ella adelanta sus pasos en señal de reconciliación, como si temiera haberlo agraviado al retroceder. Asi empieza el baile, marcando el compás con un suave castañeo que produce la pareja con sus dedos pulgar y medio hasta que se anima con la copla que en obsequio de la dama canta el mismo galán u otro del concurso. Al terminar el canto, gira la pareja en semicírculo para seguir bailando en la parte opuesta. Esta vuelta es un triunfo para la dama, por el donaire y habilidad con que la ejecuta, haciendo al paso una graciosa cortesía al doncel que se la devuelve con rendimiento. Siguen bailando allí; se repite el canto y a su término tornan ambos al sitio primitivo, recogiendo la dama nuevos lauros por la gallardía con que vuelve a conquistar su puesto. Terminado el baile, hace el mancebo otra profunda reverencia y sombrero en mano sigue en pos de la dama hasta su asiento....." En esta descripción se asemeja al baile de las folias antiguas de Galdar, las bailadas en circulo, las de pique con el pie. En cuadro lo mismo. Bailando de principio al acercarse y separarse, se dan una vuelta y bailan con el contrario. De aquí en adelante se marcaran los Aires hasta que se llegue de nuevo a la pareja elegida.
Apuntes
cedidos a sus alumnos por la Escuela Municipal de Etnografía y Folklore del
Excmo. Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife.
Danza colectiva
de origen galaico-portugues, procedente del fandango y
el bolero peninsulares, llegada a canarias durante el siglo XVI como baile acortesanado, extendiéndose popularmente con su estructura
armónica actual a lo largo de los siglos XVII y XVIII. Originariamente, y como
tantos otros géneros musicales antiguos de Canarias, los bailadores se
acompañaban con chácaras durante su ejecución. Compás ternario.
Vídeo extraído de Google Earth donde El Ministerio de Educación Cultura y Deportes, a través del Archivo General de la Administración ha vinculado un archivo KMZ. En la página del citado Ministerio, entre otros aspectos se señala que "...La recuperación y conservación del folklore de las diferentes regiones de España fue la tarea primordial de los grupos provinciales y locales de Coros y Danzas de España creados a partir de 1939, dentro de la Sección Femenina del Movimiento Nacional. ...Gran parte de estas grabaciones, un total de doscientas treinta y cuatro, pueden contemplarse en esta página Web del Ministerio de Cultura. Las imágenes están asociadas al lugar de origen de cada una de las danzas y ofrece información complementaria como la fecha de su filmación o datos referidos a la agrupación folklórica que hace la exhibición. El ciudadano puede moverse por el mapa de España, acercarse a los puntos de su interés y visualizar de forma ágil y flexible las grabaciones vinculadas a la región o localidad que desee.
Las filmaciones que aquí se muestran fueron realizadas entre 1956 y 1976 y se conservan actualmente en la Filmoteca Española..."
Nota: Los Vídeos disponen de un código html a fin de que se puedan copiar en blogs y páginas web, pero yo, por mucho que lo he intentado, he sido incapaz de hacerlo por ese método.
Si se me permite el comentario, hay muchísimos grupos que al ejecutar las folias al estilo de La Palma, lo que hacen es interpretar las de Tenerife pero mas rapiditas, y eso es un error. Aconsejaría escuchar bien el estilo tanto de toque como de canto y entender que aunque muy parecidas, son "otras" folías. Incluso algunos grupos palmeros han perdido las características particulares de este género en esa isla.
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MONTAÑA CONCHINA, JUAN LUIS DE LA . Folías, Zarabandas, Gallardas y Canarios. Apuntes sobre la danza y el baile en la España del Siglo de Oro.
Folía: Covarrubias habla de ella señalando que “Es una çierta dança portuguesa, de mucho ruido porque ultra de ir muchas figuras a pie con sonajas y otros instrumentos” Fue, sin duda, uno de los bailes más populares de la Castilla del Siglo de Oro. Se caracterizaba básicamente por su compás ternario, fácil acompañamiento instrumental y una desenfrenada puesta en escena.
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En Venezuela, como es sabido, se
canta la folía por este tiempo del mes de mayo, cuando
se enraman las cruces como reflejo del antiquísimo culto a la naturaleza que
manifestaban los hombres primitivos en actos lúdicos de acción de gracias. Tanto
da que el nombre haya derivado en fulía; y que la
danza alocada que dio origen al rito haya desaparecido en la república de
Bolívar. Sin embargo, en los llamados “velorios de la Cruz de Mayo”, se sigue
rindiendo culto a la vegetación y al árbol, que posteriormente la Iglesia
convirtiera en cruces enramadas, quizás por su consabida simbología milenaria,
muy anterior a la muerte de Cristo. En este, como en otros tantos casos, había
terreno abonado para que la reconversión no pareciera demasiado gratuita o
forzada.
Porque la cruz, como ha analizado
con agudeza Juan Liscano, es la expresión del concepto
de lo cuaternario, de la tétrada sagrada, también del movimiento de la rueda del
tiempo. Aparece también en el antiguo Egipto, entre los fenicios, los celtas,
los griegos, los mayas, los primitivos eslavos. Representa la unión entre lo
alto y lo bajo. Y al hombre de pie con los brazos abiertos, como lo vio Leonardo
al incluirlo en un círculo. (Los fuegos sagrados, Caracas, 1990).
En la zona de Barlovento, los negros
venezolanos siguen cantando sus fulías a toque de
tambora y con una música no exenta de formas de guineo. Contrasta con la
modalidad española, europea y quizás canaria que anidó en la isla de Margarita,
también con idéntico nombre, aunque la presencia de los instrumentos de cuerda,
que realizan largas introducciones e interludios, confirmen una derivación
directa de la folía luso-española, bajo una fórmula
muy aproximada a la que conservamos (uno diría que de forma milagrosa) en
Canarias.
Por tanto, es posible decir que la
folía canaria es una consecuencia de las denominadas
Folies d’Espagne, también con decisiva contribución portuguesa, como bien lo
demuestra su constancia documental en el Portugal del siglo XV, y que luego, a
comienzos del XVII, se asoció en España con un canto y danza frenéticos, que
recibieron el nombre de folía o folías. Sin embargo conviene decir que tal nombre aparece
documentado con anterioridad, como se refleja en Las Cantigas, de Alfonso X El
Sabio.
En efecto; en este códice musical,
que contiene más de 400 melodías, y que ha sido considerado como el más
trascendente e importante de la Europa medieval, ya aparece la palabra folía relacionada con un estribillo de una de las cantigas:
“Macar ome per folía / aggina caer podten peccado”. Como se sabe,
estas formas poético-musicales derivan del zejel
árabe, y aparece en ellas, por primera vez, el retornello o estribillo combinado con el individualismo del
mundo musical trovadoresco más tardío. Fueron escritas en gallego, la lengua de
mayor prestigio peninsular en el campo de la lírica, hasta que, en 1934, Higinio
Ángles ofreció la primera edición completa de las 400
cantigas, la más extensa y valorada colección de la monodia profana.
Ya en 1505 era conocida la folía en Portugal como danza cantada. Así lo recoge el
maestro Covarrubias en su Tesoro (1611), que nos dice
que es “danza portuguesa muy ruidosa, en la que participaba mucha gente, tañendo
platillos y sonajeros y en la que varios mozos, cargadores, llevaban en andas a
otros disfrazados de doncellas, con tal desenfreno en el baile que parecían
atacados de locura”. De ahí procede su nombre, en opinión de destacados
filólogos, que dibujan el siguiente tronco etimológico: del toscano folle (vano, loco); del francés folie (lo-cura) y,
en las ramas superiores del árbol, el término latino follis (saco, cabeza va-cía, fatuo
y loco, entre otros significados).
Esta primera cita portuguesa de las
folías pertenece al Auto de la Sibilla Cassandra, del poeta y
músico portugués Gil Vicente. Y en lo que se refiere a Canarias, el primer
antecedente que hemos encontrado data del 23 de mayo de 1556, día de la
proclamación de Felipe II, según documentos del Archivo Municipal de La Laguna
(AM LL, P-IX-255): “Porque la verdad es que el jolgorio había empezado la
víspera, aprovechando la licencia de la autoridad, para que esa noche pudieran
salir y hacer folías y danzas y otros cualesquiera
instrumentos de regocijo”.
Hemos tomado tan valiosa referencia
del libro La Laguna: 500 años de historia, de José Miguel Rodríguez Yanes (Tomo I, vol.
II).
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Afirma el musicólogo venezolano
Rafael Salazar que las folías “son de indiscutible
procedencia afroamericana” (Véase “Del joropo y sus
andanzas”). Juicio posiblemente exagerado e inexacto, si hablamos de la folía hispano-portuguesa, como ya vimos en la entrega
anterior. Otra cosa es la fulía venezolana de la zona
de Barlovento, en lo que al canto se refiere, como ha visto muy bien Juan Lizcano: “Uno de los ejemplos más bellos lo constituyen sin
lugar a dudas los cantos de las fulías barloventeñas de Venezuela. En ellas se percibe la melodía
afro, sirviendo a décimas españolas, muchas veces con tema venezolano,
acompañados del típico instrumental criollo: cuatro, tambora, charrasca y
clave”. También se dan en ellos “los saltos de terceras, tan típicos de la
música afro”.
Lo mismo podríamos decir de la folía brasileña de Dos Santos Reis, con la que se evoca la visita que los Reyes Magos
hicieron al Niño Jesús. Cada año, por Navidad y Reyes, salen las “compañías” muy
al estilo de los ranchos portugueses, que mantienen este mismo nombre en
Canarias, sobre todo en las Islas orientales: ranchos de Pascua y de Ánimas, que
inician sus peregrinaciones musicales nocturnas desde el 20 de noviembre al 6 de
enero. En estas folías de Brasil, amén de la
influencia africana, también se detecta con claridad formas de la polifonía
vocal del período colonial, como dice Isabel Aretz en
su valioso estudio “Síntesis de la etnomúsica en
América Latina”.
¿De dónde saca Rafael Salazar
apoyaturas suficientes y sólidas para respaldar su atrevida afirmación» El
musicólogo venezolano basa su hipótesis en un trabajo de José María Ansón (que no Luis María) titulado La negritud, en el que
este autor afirma que la zarabanda dio origen a la folía. Tal presunción también la comparte John Janheinz en su libro Mantú, las culturas de la negritud, en el que estudia con
convincentes razonamientos los orígenes negroafricanos
de algunas danzas que se hicieron populares en América y Europa, incorporándose
más tarde a ambientes cortesanos. Entre ellas figura nuestro Canario, como no podía ser menos.
Esta danza denominada comúnmente
como folía –añade Rafael Salazar– no es otra cosa que
una derivación de la zarabanda, danza vivaz y lasciva que luego perdió fogosidad
para transformarse, a partir del siglo XVII, en un baile de estilo reposado y
sobrio.
Transformación que también debió
producirse en nuestras Islas, tras la prohibición que dictara Felipe II sobre la
zarabanda, en 1598. Con anterioridad se habían impuesto duras penas a los que
hubieren danzado en lugares públicos, desde la prescripción de 200 azotes para
los cantantes, hasta penas de galeras y destierro a los bailarines. El Padre
Mariana, en 1592, escribió que la zarabanda era tan lasciva en las palabras y
tan fea en los meneos “que basta para pegar fuego aun en las personas más
honestas”.
De ahí que nuestro Antonio de Viana, que no cita la folía, pero
sí la zarabanda, dijese en su Poema: “Comiénzanse ante
el Rey bailes solemnes / no la descomulgada zarabanda...”. Es de los poquísimos
testimonios que hemos podido encontrar sobre la zarabanda en las Islas, que
debió tener gran predicamento desde el siglo XVIII, como lo confirma George Glas en su Descripción de
las Islas Canarias. Este viajero británico escribe en 1764: “Se bailaban aquí
muchos tipos de danzas en particular zarabandas y folías, que son bailes lentos”.
Por tanto, tenemos documentados en
Canarias a los dos géneros de un mismo tronco (madre e hija, según Rafael
Salazar) conviviendo en pleno siglo XVIII, gestados posiblemente en las mismas
entrañas de la picaresca española. Es una referencia directa y expresa sobre la
existencia de un baile llamado folías en las Islas, y
que ha llegado hasta nuestros días, quizás sin haber sufrido esenciales cambios
en su simple y casi elemental coreografía. “Bailaban en rueda y en folía”, escribió Abreu Galindo, en 1633, refiriéndose más
bien a la forma o manera de bailar que al propio baile. En el mismo sentido
debemos tomar la primera referencia sobre la folía
(hacer folías), según la cita del Archivo Municipal de
La Laguna, que dimos a conocer en la entrega anterior.
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Espectáculo de Benito Cabrera "Suenan las islas" 23 de octubre de 2013, auditorio de Cajacanarias, Santa Cruz de Tenerife, Benito Cabrera al timple, Tomás Fariña a la guitarra y Sergio de la Nuez a la percusión y voz, con un grupo de bailadores formado por Dulce Rodríguez, Jaqueline Díaz, Rosi Viera, Diego Manuel Felipe, José Ramón Velasco y Santi Darias El Baile interpreta tres estilos diferentes de folías, todos de la isla de Tenerife.
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Año 2011 Folías interpretadas por MAGUA (Grupo Musical) con letra de Pepe León y arreglos de Héctor González, solistas Pepe León y Rayco Deniz. Montaje de las imágenes Pepe León.
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- La folía y el fandango
La introducción del baile popular en el ambiente cortesano obligó a refinar y embellecer los movimientos alocados de las gentes del pueblo para adecuarlos a la seriedad y elegancia palaciegas. Una vez realizado este proceso, las danzas típicas del Barroco español se pusieron de moda en las cortes de toda Europa, introduciéndose en las obras de teatro y en las óperas de países como Italia, Francia, Alemania o Inglaterra. Dos de las danzas principales que sufrieron este proceso fueron la folía y el fandango.
La folía, que en sus orígenes significaba “locura”, nació en Portugal y poco tiempo después se introdujo en España, país en el que adquirió sus características definitivas. La bailaban los campesinos de forma frenética, acompañándose de instrumentos de percusión como sonajas, con un hombre joven disfrazado de mujer sobre los hombros. Además de por esa desenfrenada puesta en escena, la folía se conoce por su sencilla melodía en compás ternario y por su fácil acompañamiento. Desde el último cuarto del s. XVII, este baile se introdujo en la música culta. Bajo el nombre de “Folías de España” llegó a convertirse en un tema predilecto para escribir variaciones durante la época Barroca, pero también encontramos este motivo en creaciones de compositores mucho más recientes.
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FOLIAS: OTRO CONCEPTO, OTRA ÉPOCA, OTRA LATITUD
Ana Yepes, Folías de España,
La dirección del vídeo original es www.youtube.com/watch?v=QW-z-XYTniA y se corresponde con el canal de youtube de drewdavis58 donde para este vídeo
se señala lo siguiente:
Actualizado el 26 sept. 2008
Les Danses du Roi (King's dances): baroc dance concert featuring choreography from the court of King Louis the 14th.
Company Ana Yepes dancers: Ana Yepes, Begona del Valle, George Keraghel, Nicolas Nguyen.
Music: Marais, performed by the Richard Boothby Ensemble: Clare Salaman: violin, Iona Davis: violin, Marie Giske: viola, Kathryn Macgillivray: viola, Richard Boothby: bass viol/bass violin, Timothy Roberts: harpsichord, PaulaChateauneuf: lute/ theorbo
On tour in Japan in 2003, Ana Yepes performs Folies d'Espagne, 16th century choreography by Pecour in this performance of the Ana Yepes Company.
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ALLA DANZA - Folia d´Espagne
La dirección del vídeo original es www.youtube.com/watch?v=vFxLNa5vgxM y se corresponde con el canal de youtube de irairenka donde para este vídeo se señala lo siguiente:
Publicado el 28 jun. 2013
Folie d´Espagne - pour femme
Choreografie: R. A. Feuillet, rekonstrukce tance z r. 1700 - nastudování: František Dofek
27. 6. 2013
Mahenovo divadlo Brno
v rámci projektu Tanec Brno dětem
Licencia Licencia de YouTube estándar
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Bailes tradicionales de El Cerro de Andévalo
Extraído de la página web http://huelvapedia.wikanda.es/
Al conjunto de los bailes de
El Cerro del Andévalo se le denomina Baile del Poleo, nombre que recibe por que en el lugar donde antiguamente se bailaban abundaba esa planta
.
El origen de dos estos bailes, danza y folia, es medieval, mientras que el fandango es del siglo XIX. Estos bailes son en honor al patrón
San Benito Abad, y se bailan en la
romería de San Benito Abad, que tiene lugar el primer domingo de mayo y otros dias en relacion a ésta. Todos los bailes se ejecutan al ritmo de la gaita y el tamboril.
Danza
es interpretada por los sietes lanzaores unidos por sus lanzas. Estas lanzas son de hierro.
Folía
Es bailada o bien por una pareja de dos
jamugueras o bien una pareja mixta de jamuguera y lanzaor. Se puede interpretar el cortejo del hombre hacia la mujer.
Fandango
Se baila por dos parejas mixtas de jamugueras y lanzaores. Es el más moderno de los bailes.
(En la citada página consta que: El contenido está disponible bajo la licencia licencia de Creative Commons Reconocimiento-CompartirIgual 3.0 a menos que se indique lo contrario.)
Los vídeos que se muestran a continuación corresponden a cortes del vídeo original que aparece en la dirección www.youtube.com/watch?v=-WNwmrEePHU que corresponde al canal de Youtube de ANDÉVALO TELEVISIÓN, donde para el vídeo original se señala lo siguiente:
Publicado el 7 may. 2015
Romería de San Benito 2015. el Cerro de Andévalo
Baile de la Folía en 1947
El video original aparece en la dirección www.youtube.com/watch?v=YgJKFNebd8g que corresponde al canal de youtube de Nico Garciperez Huelva donde para el video original se señala lo siguiente:
Publicado el 2 may. 2016
Bailando La Folía en El Cerro de Andévalo en el año 1947
Artículo aparecido en el periódico La Opinión de Tenerife, el 29 de septiembre de 2012, en la columna a-copla-miento escrita por Elfidio Alonso
Las Folías en Galicia
Con ese nombre galaico-portugués, derivado del latín (folle = locura), no
cabe extrañar que en el Cancionero gallego existan géneros folclóricos y
populares que conserven esa denominación. Sin embargo, al revés de lo que
acontece en Canarias y en otras zonas peninsulares (Castilla, Cataluña y
Valencia), la Foliada galaica no vale para designar un género aislado o
específico, sino más bien es el ropaje genérico que cobija un buen número de
cantos, danzas, entretenimientos infantiles y hasta canciones funcionales o de
trabajo.
Por tanto la Foliada galaica es voz que cuenta con varios significados. De
una parte se llama así a "cualquier fiesta nocturna de ámbito rural".
También recibe el mismo nombre "cualquier pieza o baile que se interprete
en dicha fiesta". Y, por último, así se ha querido denominar más
recientemente a un género musical muy semejante a la llamada nova jota, según
nos dice Dorothé Schubarth en su Cancionero gallego de tradición oral
(Fundación P. Barrié de la Maza, A Coruña 1982).
Para esta autora "una Foliada es una fiesta aldeana y también
cualquier tipo de música que se cante o baile en dicha fiesta. Tales músicas
pueden ser muñeiras, jotas, valses o pasodobles (página 5)". Por tanto la
Foliada es sinónimo de fiesta, aunque constreñida al medio rural: casas de
campo, corrales y lugares al aire libre, si bien las Foliadas fueron en
principio complementos para amenizar ciertas faenas agrícolas, especialmente en
aquellos lugares donde las mujeres se reunían para hilar o realizar otros
trabajos manuales, como descamisar el millo.
Según la autora citada, la Foliada se sigue usando en toda A Coruña, oeste
de Lugo, noroeste de Ourense y norte de Pontevedra, alternando con otros
vocablos de idéntico significado como ruada y fiadeiro. O sea que, por asimilación,
cualquier tipo de música que se toque o se baile recibe el nombre de Foliada.
Así lo explica Inzenga, cuando afirma que con la expresión "toca una
foliada" se puede pedir a los músicos la ejecución de una muñeira, un vals
o una jota.
Su identificación con la jota ha sido un fenómeno posterior, como ha señalado
Schubarth, que fija su asimilación en el marco de la Foliada durante el período
1910-1920, gracias a la proliferación de los coros cuyos repertorios
constituyen valiosos archivos cuando se trate de analizar y estudiar los
entresijos de los géneros musicales del folclore gallego.
Como se ve, muy poco tiene que ver la Foliada que se mantiene en Galicia
con el prototipo canario, si exceptuamos una cierta afinidad que brota de sus
respectivas denominaciones (Foliada y Folía). Es cierto que algunas melodías,
que pueden tener cabida en esa especie de "cajón de sastre" que es la
Foliada, parecen guardar alguna empatía con el vestigio que tan celosamente
hemos conservado en Canarias a lo largo de varios siglos, si no pasamos por
alto el tono pausado y dulce de varias cadencias, además de ese ritmo ternario
que, de forma constante, podría emparentarlas bajo el metro de la mera
coincidencia.
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La Folía (Cantabria)
Normalmente se celebra domingo siguiente a la
Semana Santa en
San Vicente de la Barquera. Consiste en una procesión marítima de la virgen por las aguas barquereñas a cargo de los barcos de los pescadores locales. La virgen de la Barquera es trasladada desde la iglesia hasta el puerto viejo atravesando el centro de la localidad. Durante este trayecto, se forma una comitiva integrada por mozos vestidos de marineros y conjunto locales de danzantes. Una vez en el antiguo embarcadero, se dirigen al puerto nuevo en una procesión de embarcaciones que acompaña a la que lleva a la virgen entre cantos y aclamaciones.
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La Fulia Venezolana
H
éctor Rago en su trabajo Cantos a la Cruz de mayo, señala lo siguiente:
En la costa central del país, de Turiamo, Cata, Cuyagua, Catia La Mar, Naiguatá,
Chuspa, Higuerote, y Río Chico, la fulía retumba en mayo, porque la fulía costeña es el
canto a la cruz más importante en la región. Esta fulía no debe confundirse con la fulía
oriental. La oriental es pausada, lírica, blanca, casi española. La central es alegre,
fogosa y mestiza. El término ‘fulía’ viene del portugués ‘folía’, todavía en algunas
regiones de Monagas le dicen folía. A su vez la palabra portuguesa está emparentada
con la francesa ‘follie’, que significa locura, desborde, algarabía (algunos recordarán el
famoso night club parisino Le follie Bergiere).
La fulía española era eso, un desbordamiento, y sin duda la central tiene mucho de
jolgorio y bullicio. Responsable en cierta medida de esto, es sin duda la presencia
destacada de África a través de sus tambores y de los giros rítmicos. También la
alternancia entre el o la solista y un coro que repite varios compases de la melodía. En
algún momento alguien detendrá la fulía al grito de ‘dijo bien’ o ‘hasta ahí’, y comienza
una suerte de contrapunteo entre decimistas que se van turnando de izquierda a
derecha, improvisando sobre temas diversos que el resto de los decimistas deben
respetar. Luego, al grito de ‘mano al cuatro’o ‘tambor y canto’, se reanuda la fulía.
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