Extraído del
CD. "Canta la Gomera" del grupo de Coros y Danzas de Hermigua y Agulo, producido por el
Centro de la Cultura Popular Canaria, (CCPC)
EL BAILE
Para dar comienzo al "Baile del Tambor" tanto a
pie firme como en procesión debe haber un número suficiente de tambores,
respondedores y, en menor medida de chácaras.
Un "romanciaor"
(solista) entona un pie o pata de romance (estribillo) improvisado en el momento
y lo repite dos o tres veces hasta que el resto lo aprenda. Una vez que el
"romanciaor" entiende que los "respondeores" contestan bien su pie comienza el romance. Al
punto, nunca antes, se meten las chácaras y los "bailaores" de forma progresiva. El tocador de chácaras más
atrevido saca a bailar a la mujer de su gusto y el resto, o bien hace lo mismo,
y observa las diferentes mudanzas (pasos) de la mujer que baila y esperan a
relevar al compañero. Este relevo se hace poniéndole una chácara a la altura de
la oreja y otra a la altura de la cintura del que baila gritándole ¡voy!, ¡jii!,...Este debe abandonar y ceder el paso. De no ser así
se entenderá como un desprecio. La mujer nunca puede ser relevada. Cuando se
retire del terreno es para abandonar. Durante el baile ella va sacándole
diferentes mudanzas (pasos) al hombre, quien tiene que imitarlas. De lo
contrario ella saldrá victoriosa. Los "romanciadores"
se van turnando de acuerdo con la extensión del romance o por el cansancio. Para
indicar que se cambia de "romanciaor", el que está
cantando repite el pie o pata de romance.
El baile presenta una fila de parejas enfrentadas
que, con una mano más levantada que la otra, avanzan de derecha a izquierda
moviendo los pies al ritmo de los instrumentos. La mano levantada es la opuesta
a la dirección hacia la cual se baila. Esto depende mucho del estilo de cada
bailador/a. La monotonía rítmica la deben vencer los bailadores inventando
mudanzas o pasos.
EL CANTO
El canto son romances o versos de dieciséis
sílabas que pueden rimar de forma tanto asonante como consonante. El pie o pata
de romance (estribillo) es un pareado octosílabo cuya rima debe ser igual a la
del romance cantado. El pie de romance, improvisado por el solista, debe ser
repetido por los "respondeores" al acabar aquel cada secuencia de dieciséis sílabas. Las letras que se
cantan son romances llegados a la Gomera a fines del siglo pasado o bien coplas
(denominación popular de los romances de tema local). Los romances tratan temas
religiosos (muerte y pasión de Cristo, Huida a Egipto, San Alejo) o profanos,
siendo estos de varios tipos (incesto, engaños, rapto, encuentros...). El ritmo
es de claro origen prehispánico y algunos estudiosos lo sitúan en el Norte de
África.
El Tambor Hermigua (La Gomera) 1963
Vídeo extraído de Google Earth donde El Ministerio de Educación Cultura y Deportes, a través del Archivo General de la Administración ha vinculado un archivo KMZ. En la página del citado Ministerio, entre otros aspectos se señala que "...La recuperación y conservación del folklore de las diferentes regiones de España fue la tarea primordial de los grupos provinciales y locales de Coros y Danzas de España creados a partir de 1939, dentro de la Sección Femenina del Movimiento Nacional. ...Gran parte de estas grabaciones, un total de doscientas treinta y cuatro, pueden contemplarse en esta página Web del Ministerio de Cultura. Las imágenes están asociadas al lugar de origen de cada una de las danzas y ofrece información complementaria como la fecha de su filmación o datos referidos a la agrupación folklórica que hace la exhibición. El ciudadano puede moverse por el mapa de España, acercarse a los puntos de su interés y visualizar de forma ágil y flexible las grabaciones vinculadas a la región o localidad que desee.
Las filmaciones que aquí se muestran fueron realizadas entre 1956 y 1976 y se conservan actualmente en la Filmoteca Española..."
Nota: Los Vídeos disponen de un código html a fin de que se puedan copiar en blogs y páginas web, pero yo, por mucho que lo he intentado, he sido incapaz de hacerlo por ese método.
Otro baile de filas enfrentadas de hombres y
mujeres que ha llegado con gran pujanza hasta nuestros días en la isla de la
Gomera es el Baile del Tambor, llamado también, Tajaraste
gomero. El tajaraste consiste, efectivamente, en un baile ejecutado sobre
un corto esquema rítmico muy característico, cuya estructura es bien conocida en
relación con los antiguos ritmos populares de tambor, y en particular, con el de
una popular danza barroca europea llamada precisamente "le tambourin". De que forma llegó esta conocida danza a Canarias y fue adoptada por el pueblo es algo todavía por
investigar. Lo cierto es que sobre el mismo ritmo gomero se baila hoy el
tajaraste en Tenerife, si bien no se trata aquí de una danza de filas
enfrentadas, sino en rueda, caracterizándose por los saltos que dan los
bailadores, no sólo hacia adelante, sino especialmente hacia atrás y apiñándose en dirección al punto central de la
rueda. Se trata de una evolución coreográfica que llama mucho la atención y que
también aparece en el tajaraste final del llamado baile de la Florida, pago de
la Orotava, en Tenerife, y en determinadas danzas
lanzaroteñas que nada tienen que ver musicalmente con
el Tajaraste. Estos saltos tan característicos son particularmente hermosos
ejecutados por los danzantes de Lanzarote. Posiblemente nos encontramos ante un
substrato coreográfico más antiguo en las islas que el propio ritmo de tambor
sobre el que se basan los tajarastes.
Articulo de Opinión publicado en el Periódico El Dia, por FRANCISCO AYALA en la sección La
Media Columna, el 15 de junio de 2006
El
Baile del Tambor
Lo más original del folklore de La Gomera es el que allí llaman el "Baile del
Tambor", una especie de variante del "Tajaraste" según los
entendidos, que se mantiene desde hace siglos tal cual, aunque ignoro los
orígenes porque no conozco ningún libro que recoja un estudio profundo, no sólo
de esta pura expresión del tipismo gomero, sino de ninguna otra danza o canto
ancestral de la Isla Colombina. Necesariamente , el baile y, sobre
todo, el canto, tiene que ser castellano porque la "letra" es
simplemente un romance de los que todos conocemos por haber estudiado en el
bachillerato Literatura española, en mi caso, con más interés la antigua que la
moderna, porque la antigua, además de satisfacer la curiosidad sobre lo que
nace hace muchos siglos y perdura hasta hoy, la moderna, aunque hay de todo, es
más bien un conglomerado de influencias, lógicamente, incrementado por la cada
vez más fácil comunicación con todos los rincones del Globo. Y, precisamente,
el romance es la forma poética genuinamente castellana y más usada en la
Literatura española. O sea, que el "Baile del Tambor" tuvieron que
traerlo de La Gomera a Canarias los conquistadores castellanos o sus
descendientes. Y, en la integración, esa manifestación folklórica prendió más
en La Gomera que en otra isla y su pureza se mantuvo en los núcleos
secularmente aislados de la Isla, como hay cantos castellanos como el
"Cirinoque", que se quedó en La Palma y así otros, en las diferentes
islas.
Pero todo este
rollo viene a cuento de lo poco que se cuida el tipismo, la tradición,
las señas de identidad y la Historia misma en mi tierra. El aislamiento, es
decir, la falta de comunicaciones, hasta mediados casi del siglo pasado, ha
sido positivo, en este aspecto de mantenimiento de las tradiciones en las
llamadas "Islas Menores", que son todas las no capitalinas, pero unas
han aprovechado estas oportunidades y otras no. Quizás La Palma sea la isla que
más ha cuidado su acervo popular. Me asombró y admiró, hace años cuando fui,
por primera vez, a las Fiestas de la Bajada de la Virgen, presenciar esa
variedad folklórica que se conserva en la isla y otras costumbres que no se ven
en el resto del Archipiélago. Eso es un mérito de los palmeros, de quienes ya
he dicho muchas veces que, para ellos, el mundo se divide en dos partes: La
Palma y el resto del Globo. Recientemente, la escritora Cecilia
Hernández ha publicado un libro titulado "Romances
Sacros y Oraciones antiguas de La Palma", que no conozco pero me dicen que
en el volumen recopila una serie de romances, cuentos "decires",
refranes y oraciones que se rezaban antiguamente en la isla. También aclara
que el romancero procede, en su mayor parte, de la literatura peninsular y, en
especial, de la andaluza, castellana y extremeña, aunque en La Gomera procede
más de la castellana.
Es posible que también se practique, pero no he visto en La
Palma el "Baile del Tambor". Veinte años estuvo la autora recogiendo
datos en los municipios del norte de la isla, San Andrés y Sauces, Barlovento y
Garafía. Lo que hace esperar un segundo tomo, porque quedan muchos pueblos con
una variedad sorprendente de costumbres. Y a lo que quiero llegar es a pedirle
al Cabildo Insular de La Gomera, que dedique, mediante concurso si es preciso, su
atención a ese "Baile del Tambor", único en Canarias, que la
Corporación palmera patrocinó la edición del libro de Cecilia Hernández.

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