JOSE PEREZ
VIDAL, Folklore infantil canario, Ediciones del Excmo. Cabildo Insular de Gran Canaria
I.C.E.F., 1986 (I.S.B.N.:
84-505-2800-3
En Tenerife,
según Diego Cuscoy, se canta y se baila en corro,
sueltas las niñas; y mientras se baila se imitan rítmicamente los movimientos
que se señalan en la canción:
Es el baile de
las caraqueñas,
es un
baile muy disimulado
Es el baile de
las caraqueñas,
es un
baile muy disimulado
que
poniendo la rodilla en tierra
todo
el mundo se queda parado.
Y a la vuelta, la
vuelta Madrid,
que
este baile no se baila así,
que se
baila de espaldas, de espaldas.
Mariquilla menea esas faldas;
Mariquilla menea esos pies;
y a la
vuelta se dá un puntapié.
En mi pueblo no
se usa eso,
que se
dan un abrazo y un beso.
Otra versión
tinerfeña, comunicada por Guadalupe Cáceres, presenta variantes de no mucha
importancia. Los dos primeros versos: "Este es el baile de la caraqueña/ que es
un baile muy disimulado". Y los últimos, desde el primero que menciona a Mariquilla:
......................................
pues
menea, menea esa falda;
pues
menea, menea esos pies;
pues
menea, menea esos brazos;
y en
mi tierra no se usa eso,
que se
usa un abrazo y un beso.
Una versión
herreña, que debo a mi amigo Enrique Fernández Caldas,
difiere ligeramente; el cuarto verso dice: "Todo el mundo se queda
admirado"
La versión
palmera es más sencilla. Después de los cuatro primeros versos, en los cuales,
sólo hay la variante de cambiar el "parado" del cuarto verso por "elevado", se
reúnen los restantes versos de esta manera:
Menea,
menea
menea
la saya;
debana, debana
debana la saya,
que en
mi tierra
no se
usa eso;
que lo
que se usa
es
abrazos y besos
En La Palma las
niñas al final, se abrazan y besan por parejas. Si alguna queda "viuda", es
decir sin compañera, es objeto de las burlas y risas de las
demás.
El baile se
llama de la "caraqueña" o de "las caraqueñas" solamente en Canarias y Puerto
Rico.
En la Península
es conocido por baile de "la carrasqueña, en Visniega
de Arriba (Logroño); de la "carrasquiña", en Huelva,
en Cáceres y en la versión sin localizar de Fernando Llorca; de la "carrasquilla", en Cartagena y en Laina (Soria); de "las carrasquillas" en Ceclavín (Cáceres) y Arbujuelo
(Soria); "do carrasquiño" y "do carrasquinho", en Galicia y Portugal; "da carrasquinha" en Portugal, de "la Churrasquina" en Asturias.
Figueiredo, en su Diccionario, registra como provisionalismo,
carrasquinha "especie de danza de roda," y como
provisionalismo beirense, especie de jogo de rapazes". Esta doble
acepción hace pensar en una danza de personas mayores y, por imitación, en un
baile o juego de niños. La danza debe de ser "cierto baile" de que habla
Rodríguez Martín: durante el siglo XVIII se celebró en los cortijos de España
con música del instrumento rústico llamado precisamente carrasquiña un instrumento hecho con canutos de caña o
costillas de animal ensartadas paralelamente, que se colgaba del cuello y se
tocaba restregando con un palillo. Del nombre del instrumento, también según
Rodríguez Martín, le vino el nombre al instrumento.
La versión de
Huelva parece una de las mejor conservadas y más correctas, empieza así:
Este es el baile
de la carrasquiña,
Este es el baile
de los simulados;
Que en poniendo
la rodilla en tierra,
Todos los hombres
se quedan pasmados...
Esta versión y
las portuguesas son las únicas de las conocidas en que se dice "es el baile de
los simulados", esto es, "de la simulaciones,", por las que se hacen mientras se
baila. En las demás versiones (canarias, extremeñas, cartageneras, gallegas,
portorriqueña...), se ha abandonado la expresión que parece primitiva -simulado
no es muy usual- y se ha sustituido por la incorrecta "es un baile muy
disimulado".
El quinto verso
también debió de cantarse primitivamente como en la versión onubense -"A la
vuelta, la vuelta, María"-; así se sigue cantando a veces en Canarias y en
Cartagena; pero con el tiempo, desplazado por otros "el baile de la carrasquiña", y reducido éste a mero juego infantil, la
atracción del final del verso siguiente convirtió a "María" en
"Madrid".
El verso "Mariquiña, menea esa saya", de la versión onubense, se canta
casi igual en trujillana -"Mariquilla, menea esa
saya"- y en la tinerfeña -"Mariquilla, menea esas
faldas"-; en la versión más sencilla de La Palma falta Mariquilla, pero se mantiene la nota arcaica de las
"sayas".

Me ha gustado mucho encontrarme con este blog, cuando trataba de buscar información de este juego de mi infancia. Me alegra saber que no sólo lo jugábamos en República Dominicana, aunque, en nuestro caso la canción que cantábamos decía así: "Es el baile de la caraqueña, es un baile muy disimulado, que poniendo la rodilla en el suelo, todo el mundo se queda admirado. Da la vuelta, la vuelta María, este baile no se baila así, este baile se baila de espaldas, remenea, remenea la falda, remenea remenea los brazos y a la vuelta se dan los abrazos. Caracolito de la mar, que te quedaste sin bailar"...
ResponderEliminarEs una pena que estos entretenimientos infantiles se vayan perdiendo. Gracias a ustedes por recordárnoslo.