jueves, 22 de octubre de 2015

NO ES VANIDAD, ES AGRADECIMIENTO



Permitanme que por una vez, incluya en este Blog, algo que no es un género folclórico, ni un instrumento, ni un bien de interés cultural, ni una actividad tradicional, pero que sin duda está relacionado con todo esto, 

Tradición y Folklore supongo que será una más de las iniciativas radiofónicas que con diferentes contenidos, con diferentes intencionalidades llenan nuestras ondas de deseo de difusión, de deseo de conocimiento, divulgación, aprendizaje, de diversión, información y no se cuantas cosas más, Lo que diferencia a Tradición y Folklore de muchas de estas iniciativas, aunque, gracias a Dios coincide con alguna otra, es que ellos llenan las ondas de Folklore, de Tradición y de todo aquello que tenga un poco que ver con aquello que nos identifica como pueblo y que nos hace sentir orgullosos.

Pedro Díaz, alma de Tradición y Folklore tuvo la ocurrencia de fijarse en este Blog y de invitarnos a hablar de él, en el programa nº 65, que pueden escuchar en el siguiente enlace;


Y como digo, no comparto este enlace por vanidad, sino por agradecimiento hacia esa labor de difusión de muchas cosas que tienen que ver con el folklore y la tradición de nuestras islas y del trabajo de mucha gente que se mueve alrededor de estos conceptos.
En este programa, además de escuchar el porque de este blog y alguna que otra opinión personal sobre todo esto del folklore, podrán escuchar la labor que se realiza en un colegio de Galdar, Caideros, incluyendo el timple en la enseñanza de las materias oficiales de la enseñanza, El trabajo que realiza la Agrupación Igonce en Araya, Candelaria, no solo ensayando cantos y bailes para difundirlos sino organizando el baile de magos  "El Rancho Grande",  Podrán conocer de la mano de Le Canarien Eidiciones la nueva revista Sabanda Folk que nace de la mano del 50 aniversario de este conocido grupo musical Los Sabandeños. Y para finalizar Alcorán comenta cositas del grupo,y  del encuentro de follklore que se celebra en la Asociación de Vecinos del Sobradillo


  
 






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miércoles, 14 de octubre de 2015

CASERIO DE ICOR


Arico, Tenerife
Declarado bien de Interés Cultural con categoría de Conjunto Histórico
Extraído del BOC núm. 103 , Jueves, 26 de mayo de 2005






DESCRIPCIÓN
El Caserío de Icor se halla junto a la carretera general, a 330 m de altitud y a 12,2 km de El Lomo de Arico. Pese a ser pocas las viviendas y con un carácter generalizado de austeridad, el conjunto presenta un interés singular, como muestra de una bella arquitectura rural conservada con bastante pureza. Los inmuebles aparecen jalonando el camino que baja en pendiente y a lo largo de él se pueden observar casas de dos plantas o terreras. Estos edificios, cuyo estilo arquitectónico es el tradicional canario, pueden ser de un solo bloque, en forma de "L" para protegerse sobre sí mismos del viento dominante o bien agrupando sus dependencias en torno a un amplio patio. Sus puertas y ventanas se orientan hacia el naciente o el sol del mediodía. Todas se cubren de la brisa del norte dando la espalda a las lluvias y tormentas. Su techumbre cubierta en su exterior por teja árabe, puede ser de una, dos o cuatro aguas, presentando diversas edificaciones enlucido de cal. El piso de madera y el techo terminado en tablas machihembradas o con varillas que tapan las rendijas (o encuentros entre tablas), evitan así que caiga la tierra del tejado.
No todas las casas de labor tienen altillos (granero o tronja), pero en el Caserío de Icor cinco de las seis casas que se datan como las más antiguas tienen tronja, coincidiendo también con aquellas que detentan un cierto prestigio sobre las más sencillas. Se accede desde el exterior a estos altillos por una escalera de toba sin barandas que termina en una rústica balconada con barandal primitivo, de tablas poco elaboradas que se clavan sobre guías vistas. El piso de los graneros está próximo al techo. Las vigas de tirante llegan prácticamente al pecho del labrador que habrá de agacharse para acceder al fondo de la estancia. La viga cumbrera permite que por su altura pueda estarse de pie al centro del granero.
Las más antiguas de las casonas han sido datadas en el siglo XVIII; aunque alguna aparece con ampliaciones y reformas en la carpintería, practicadas en el siguiente. Hoy en día se hallan casi todas deshabitadas, por el progresivo abandono del lugar.

DATOS HISTÓRICO ARTÍSTICOS
Es una zona de tierras a lo largo de la jurisdicción con Fasnia, cuya referencia más antigua remonta a las primeras décadas del siglo XVI, con noticias de una familia guanche allí establecida, posiblemente restos de un anterior poblamiento aborigen, que vivía en cuevas y se dedicaban a la ganadería, hoy en día testimoniado por la presencia de un tagoror.
Hacia 1778 contaba con 5 edificios de dos plantas, ocupados por unas 20 personas, y una casa terrera inhabitable, que sería la más antigua. Esta situación varió poco a lo largo del siglo XIX, que tenía 11 casas, 5 de dos plantas, 3 terreras y 3 más humildes. Por entonces eran unos 36 habitantes. Según el padrón municipal de 1987, la zona presenta un total de 71 habitantes, habiéndose acusado un notorio despoblamiento a partir de 1940.
El Caserío de Icor aparece a mediados del siglo XVI, sin ninguna demarcación y límites señalados, siendo una agrupación de familias destinadas al cultivo del trigo, viña y árboles frutales, y a la ganadería con cabras y ovejas. Los primeros datos existentes se remiten a 1778 en el cual existían 6 casas con una población de 27 personas.
DELIMITACIÓN



Al Norte, desde la cota 370 por el Cerro del Lomo, siguiendo la pista que está al Norte del Barranco de Icor (pista de Vista de Balo) hasta la cota 305. De ahí, parte una línea recta en dirección Suroeste hasta la cota 320 en el lomo que sigue al Barranco Jurado, en la intersección del camino que está en el Lomo del Bote. Desde este punto, subiendo por el Camino de Los Bubangos, se cruza la carretera general por el mismo camino hasta la cota 370. Desde este punto, una línea recta en sentido Este hasta el primer punto citado, que cierra el perímetro. Todo ello, según el plano que a escala 1:5.000 consta en el expediente de su razón.

Nota: Queremos recordar que las imágenes que se incluyen en este blog, no deben considerarse descriptivas de los valores patrimoniales que sirvieron de base para la declaración de los bienes culturales que en el mismo se incluyen, sino que deberán contemplarse como la imagen que cualquier visitante de los mismos pudo haber tenido el día que las mismas fueron tomadas
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Imágenes tomadas en octubre de 2015





























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Extraido de la página DiariodeAvisos.com Los guanches revivirán en Icor
23 de julio de 2011 
VICENTE PÉREZ | ARICO


El histórico caserío de Icor, en las medianías de Arico, es un referente de la arquitectura tradicional canaria, pero sus muros destilan tanta historia como abandono, salvo en algunas viviendas restauradas por sus últimos vecinos sin ayuda pública alguna.
El Ayuntamiento de Arico, con la nueva alcaldesa, Olivia Delgado, al frente, ha dado ya los primeros pasos hacia la ansiada restauración de este lugar, tal como se comprometió durante la campaña electoral. El pasado viernes, durante una visita a este Bien de Interés Cultural (BIC) con historiadores y arquitectos, la regidora municipal anunció la elaboración de un plan especial de protección para este barrio, que incluya un inventario del patrimonio existente y las condiciones para llevar a cabo su restauración.
Una vez en vigor el plan, se negociará con propietarios para que, además de recuperar todo el caserío, algunas viviendas tenga un uso público como ecomuseo, así como acondicionar alguna de las cuevas existentes en el barranco aledaño para recrear el mundo aborigen.
En la visita estuvieron presentes Antonio Tejera, catedrático de Arqueología de la Universidad de La Laguna y Premio Canarias; Agustín Guimerá, investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC); los arquitectos Fernando Beautell y Alejandro Beautell; e Iván González, gestor de patrimonio histórico.
Tejera consideró que “Icor se puede vincular con el territorio arqueológico que lo rodea, y se puede recuperar para que el visitante tenga una perspectiva no sólo de la vida tradicional desde la conquista hasta los años 50 del pasado siglo, sino también con la perspectiva arqueológica que nos retrotraiga al mundo guanche”. El prestigioso arqueólogo se mostró convencido de que “buena parte de Arico se repobló con guanches de otras islas, y prueba de ello es que Diego de Torres y su familia, aborígenes de Gran Canaria, fueron traídos a este municipio”. El catedrático subrayó que “Icor era un núcleo que en su época modulaba todo el territorio, habitado por gentes con cierta posición acomodada, como muestran sus casas de cierta entidad”.
Por su parte, Fernando Beautell (quien acudió con su hijo Alejandro) subrayó el “gran valor valor arquitectónico de Icor” al que definió como “una joya” y sostuvo que su restauración es factible por su “tamaño abarcable, 11 casas, y se puede por ello hacer algo interesante de acuerdo con sus propietarios”. A su juicio, lo importante ahora es redactar un plan especial del BIC “que catalogue sus casas, los elementos etnográficos y cómo debe conservarse el conjunto, porque a los vecinos ahora les causa desconcierto querer hacer cosas y no saber cómo llevarlas a cabo”.
En la misma línea se manifestó Guimerá, quien felicitó a los vecinos que “han tenido paciencia y amor para salvar algunas de las casas en una época en que lo único que se valoraban eran solares para hacer adosados”. A juicio del investigador del CSIC, Icor refleja “el territorio singular que ha creado la lucha del hombre con el paisaje, y además existe un patrimonio intangible que es la memoria colectiva de sus habitantes”. Guimerá apoyó la idea de habilitar un sendero arqueológico que permita reconstruir la vida aborigen en una cueva del barranco, junto al futuro ecomuseo, al tiempo que estimó que en tres años todo este proyecto podría ser ya una realidad.
La alcaldesa explicó que la visita de estos expertos constituye “el punto de partida para redactar un proyecto, pues es la hora de sentarnos a tomar decisiones para salvar este BIC, siempre con los vecinos de auténticos protagonistas, pues necesitamos que sigan viviendo aquí, y al mismo tiempo dar un impulso cultural y económico a Icor y al municipio”. “Pondremos en marcha un plan especial y tocaremos la puerta de todas las instituciones competentes en esta materia para financiar la restauración”, abundó la mandataria ariquera. Delgado evocó que “desde siempre” le habían inquietado que “esta joya arquitectónica” estuviera tan abandonada.

EXTRAIDO DE LA PÁGINA LAOPINION.ES
17 de mayo de 2010
Arquitectura rural canaria en Arico
Icor: El caserío olvidado

TERESA NICOLÁS El caserío de Icor es un conjunto de 11 casas de piedra y teja, de arquitectura tradicional canaria, levantado en el siglo XVIII, que en la actualidad presenta un grave deterioro, a causa del abandono público y privado. Se sitúa sobre un promontorio de terreno a unos 300 metros de altura sobre el nivel del mar, en el municipio de Arico. Flanqueado por el Barranco de Icor, de grandes riscos basálticos, es uno de los lugares más bellos del Sur y también uno de esos sitios en los que parece que el tiempo se ha detenido desde hace mucho y para siempre. Su silencio así lo denota, al igual que el pasolento y la mirada esquiva de un gato negro, viejo, tuerto y escuálido.
Icor es un pueblo mágico, fantasmagórico, pero sobre todo es un pueblo abandonado. Olvidado a la suerte de haber sido declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en el año 1984, por la Consejería de Patrimonio Histórico del Gobierno de Canarias a instancias del Cabildo de Tenerife. Esta catalogación significa que cualquier reparación que se haga en el conjunto arquitectónico tradicional debe hacerse respetando lo antiguo. Nada puede ser modificado. Todo debe restaurarse respetándose los cánones y materiales originales. Una situación que ha llevado al conjunto del caserío rural al deterioro más absoluto debido a la falta de ayudas económicas por parte de las administraciones implicadas, que no han ayudado a los propietarios de las casas a conservarlas. Ni el Ayuntamiento de Arico, ni el Cabildo de Tenerife, ni el Gobierno canario han puesto un euro desde 1984 para la conservación de ese entorno que poco a poco se derrumba. Creen que es un problema de los propietarios.
Poco o nada se sabe de las subvenciones públicas que existen para la reparación y conservación del legado histórico, hoy en ruinas.
Por otra parte, el paradero desconocido de algunos de sus propietarios ha dado al traste con la conservación del lugar.
Mientras, en el caserío de Icor no queda casi nadie. Apenas unos pocos habitantes empadronados de los cuales sólo cuatro residen de manera fija en el lugar. Es el caso de Domingo Pérez Marrero, nacido en 1936 en Icor, que después de jubilarse como camionero vive en la casa número 17, de la que dice que fue de su bisabuelo y cuyo interior guarda celosamente.
A la vez, muestra orgulloso el corral de los animales y la reparación del tejado que ha realizado con cargo a su bolsillo, después de que la tormenta Delta lo destrozara. La casa de Domingo Pérez es de las pocas del caserío que está en buen estado.
Junto a la vivienda del ex camionero están las casas número 13 y 15. Una es de su hermana, que vive en Santa Cruz, y otra de sus primos. Los dos inmuebles están siendo restaurados para poder pasar los fines de semana.
En la casa situada en frente a la de Domingo Pérez vive un alemán que apenas se deja ver por la zona.
En la número 7 estaba la antigua venta del caserío, en cuyo interior todavía permanecen restos del pasado, completamente destrozados. Ya no hay nadie. "Sus propietarios se marcharon hace años para Venezuela", comenta Pérez.
Tampoco están en Icor los dueños de la casa número 1, la más cercana a la carretera general del Sur y que es propiedad de la familia Gaspar Pérez Bello. Sus herederos no residen en Arico. Habitada en la actualidad por una mujer y sus dos hijos, el Ayuntamiento tiene intención de comprar la propiedad, "si de una vez por todas se ponen de acuerdo los herederos en vender", explica el alcalde, Eladio Morales.
Sobre las casas número, 3, 5, 7 y el resto, poco hay que contar. Sus piedras caídas son ruinas que ahora sirven de apoyo a la vegetación propia del lugar, y que a modo de imagen ofrecen uno de los rincones más pintorescos para ser plasmados.
"Icor muere cada día un poco más". Esta es una de las deuncias que hace el presidente de la Asociación del Vecinos, Germán Borges. Él y el resto del colectivo constituido para salvar el caserío se sienten impotentes ante la falta de respuesta por parte de las administraciones implicadas. Según Borges, "todas las administraciones ponen trabas a la hora de hacer algo, pero tampoco hacen nada por salvar una de las pocas joyas arquitectónicas que quedan en nuestra tierra".
El Ayuntamiento de Arico propuso hace unos años un Plan de Reforma Interior (Peri) que según el alcalde no se llevó a cabo por no contar con el apoyo de los propietarios de las viviendas.
En la actualidad tiene previsto contratar un proyecto nuevo de reforma interior de esa zona, así como el proyecto de tratamiento integral de ese conjunto histórico, aunque los vecinos resaltan que poco se puede hacer si antes no se aprueba el Plan General de Ordenación, en fase de redacción. Por su parte, el PSC en el Cabildo también ha pedido medidas para salvare esta reserva arquitectónica.

domingo, 11 de octubre de 2015

GENEROS FOLKLORICOS DE CANARIAS LA CARINGA



HELIO OROVIO.- "Diccionario de la Música Cubana" 
Baile y canto muy popular a partir de los inicios del siglo XIX. Su estribillo, repetido hasta el cansancio, dice: "Toma, toma y toma, Caringa; a los viejos palo y jeringa" De origen afro-antillano. Actualmente aparece en el repertorio de conjuntos folklóricos.


Extraído del Disco "Música tradicional de la Isla de La Palma" de Echentive.
Según Díaz Cutillas es una danza de origen afrocubana, cuyo nombre deriva de la Calenda. Es una danza muy alegre en la que el varón trata de conquistar a la dama. Su introducción en La Palma es muy probable que se produjera en la segunda mitad del siglo XIX, donde la emigración palmera a la isla de Cuba tuvo una gran importancia hasta el punto de que aún hoy se ve reflejada esta en el vocabulario, en el cultivo del tabaco y elaboración de los mismos, así como a la tremenda afición que existe al Punto Cubano (Cantado por los "versadores", que de forma improvisada y en décimas se echan puntas), habaneras y danzones.




Extraído de la página web http://www.cmhw.cu, donde el columnista Alberto Anido comienza el artículo titulado “De la Caringa al Himno Invasor. Toques militares de los mambises”, de la siguiente manera:
Aunque fue una expresión muy recurrente años atrás en las conversaciones entre cubanos, todavía en ocasiones puede oírse  «bailó la Caringa», o «lo puso a bailar la Caringa».
Tal vez este dicho haya quedado en el habla popular desde la época en que  nuestros mambises se batían con las tropas españolas, pues en los primeros tiempos de la contienda, bisoños aún y sin mucho orden militar, al iniciar un combate se animaban con la letra de esta danza, muy conocida sobre todo en las zonas campesinas, en ausencia de toques regulares propios de todo ejército para los distintos momentos significativos de la guerra: «Toma, toma y toma Caringa./ Pa´ la vieja palo y jeringa».


Extraído del artículo “Folclore de Emigración: Relaciones musicales de la Palma y Cuba” de D Manuel S. Hernández Cabrera y D. Juan José Santos Cabrera Publicado en el número 71 de la web www.bienmesabe.org,
La Caringa, también conocida como Calinda, es una danza de origen criolla, donde los bailadores dispuestos en dos filas, una frente a otra, avanzan y retroceden rítmicamente, es un baile donde el varón trata de conquistar a la mujer que Ie rehúye .
En La Palma, la Caringa tuvo una enorme popularidad hasta finales de la década de los anos 30; aún viven muchas personas que lo bailaron en su juventud, en Fuencaliente de La Palma la mayoría de las personas que tienen más de 65 años lo recuerdan perfectamente, tal es el caso de Aquilino Torres, octogenario, que todavía lo toca con su acordeón y lo baila; Dona Celia y Don Pío de Paz, este último lo bailaba por los carnavales en la época de la República disfrazado de negro. En otros municipios de La Palma, Barlovento y Tijarafe, hay muchas personas que lo recuerdan perfectamente. EI grupo Echentive recupera este interesante tema folklórico en el año 1987, curiosamente la música y la letra tiene una gran fidelidad con la Caringa que interpretan actualmente los grupos cubanos. 
En cuanto al baile existen mas diferencias, cosa que puede ser lógica dentro de lo que los etnomusicólogos denominan el fenómeno de la variabilidad en la transmisión oral debido a factores como el tiempo, el desplazamiento, translación del repertorio, por el impacto de determinados géneros musicales en el individuo transmisor, etc. 




JOSE LUIS CONCEPCION, Diccionario Enciclopédico de Canarias Pueblo a Pueblo. Editorial José Luis Concepción. La Laguna, 1992.
“La Caringa”, “Mataculebras” y “La Chambelona” son aportaciones caribeñas traídas por los emigrantes palmeros. Si la Chambelona fue un canto relacionado con una revolución cubana, ésta supuso otra verdadera revolución en el año diecisiete de este siglo (XX) debido a que por primera vez las mujeres bailaban con las manos de los hombres en sus cinturas.

IDOIPE GARCÍA, FÉLIX, Folklore Palmero (sin hacer alusión al nombre del baile o danza, aparece el siguiente texto)
Recién llegado a La Palma y en el Tarajal de Tazacorte he presenciado una danza figurativa en la que el galán persigue a su dama con asedio de danzarín, a modo de requiebros de los que la dama se defiende con donaire sin que nunca su pareja le dé alcance; la finura de este baile y su gracia estriba en la singularidad de la pareja que lo baila.


En CUBARTE, el portal de la cultura cubana http://www.cubarte.cult.cu/es, aparece el siguiente artículo.
La Caringa
Por: María Teresa Linares Savio  http://www.cubarte.cult.cu/sites/all/themes/cubarte/img/design/punto.png Rosario 12, Argentina http://www.cubarte.cult.cu/sites/all/themes/cubarte/img/design/punto.png2004-10-01

La caringa es, al decir de la reconocida musicóloga cubana María Teresa Linares, una forma de danza basada en la persecución galante de la pareja. Su aparición en Cuba y en otras tierras caribeñas está unida a la inserción obligada de los esclavos africanos en esta parte del mundo. Se halla entre las tradiciones africanas y españolas que bordearon, como torrentes paralelos y diversos, las márgenes de la cubanía, que igual a un delta emergió de entre ellas.


Precisamente esa fusión de gustos y costumbres entre pueblos protagonistas de la historia del coloniaje es causa de curiosos hechos. Entre las expresiones artísticas campesinas en Cuba se cuentan el punto guajiro y el zapateo, de raíces españolas ambos y pariente de la caringa el segundo, como género danzario. 

A su vez, en la cultura de la nación ibérica quedaron incrustadas voluptuosas trazas de los ritmos africanos: en Canarias la caringa constituye tradición, aunque allí la consideran de origen tan cubano como el son y el danzón, llegados todos a aquel archipiélago durante el siglo XIX. Existe en la isla de La Palma un concurso anual de composición y expresión coral, en una de cuyas ediciones resultaron ganadoras dos piezas igualmente tituladas La caringa, en la modalidad Coros de música canaria. 

El etnólogo cubano don Fernando Ortiz, en su Glosario de Afronegrismos, abunda en los orígenes de este baile, al que registra como Caringa o Calinda y explica que se le llamaba con ambos nombres, por corrupción del lenguaje; pero advierte que el definitivo es el primero, con el cual también se identifican algunos puntos geográficos en África, razón que consideró ilustrativa de la procedencia del vocablo.

Citado por Ortiz, el sacerdote francés Pére Labat, quien conoció el baile de marras en sus contactos con las dotaciones esclavas de las posesiones francesas del Caribe, describía hacia 1742: "Los bailadores se disponen en dos líneas, los unos ante los otros; los hombres de un lado, las mujeres de otro. Los espectadores forman un círculo alrededor de los bailadores y tamborileros. El más hábil canta una tonadilla, que improvisa sobre algún asunto de actualidad, y el sonsonete o bordón es repetido por todos los danzantes y espectadores, y acompañado con palmeos.

"Los bailadores alzan los brazos -añade Labat- como si tocaran castañuelas, saltan, dan vueltas y revueltas, se acercan hasta dos o tres pies unos de otros y retroceden siguiendo la cadencia, hasta que el son del tambor les advierte que se junten golpeándose los muslos de unos con los de los otros, es decir, los hombres contra las mujeres…" 

El sacerdote da fe de lo "deshonesto" de tal danza y cuenta que, por esa razón, los colonos la prohibían, aunque a duras penas por lo mucho que gustaban de ella los esclavos y también los españoles -decía-, que la aprendieron de aquellos y la llevaron de una posesión a otra por toda América.

Aderezada con la gracia criolla a través de los siglos, en nuestros días la caringa encuentra espacio en las Jornadas Cucalambeanas, que se celebran en la provincia de Las Tunas; en el movimiento de Cultura Comunitaria de Holguín, entre otros territorios; en la labor de instructores de danza en palacios de pioneros y de grupos de artistas aficionados, cuyo mayor exponente es el Conjunto XX Aniversario, del municipio avileño de Majagua, que desde 1966 la integró junto a otros bailes campesinos tradicionales como el tumbantonio, el gavilán y el papalote, en un repertorio de elevada calidad interpretativa exhibido en Cuba, en México y en varios países europeos.

Seguidores del tema opinan, no obstante, que la caringa y los bailes a ella emparentados urgen de mayor presencia en salones y escenarios, merecimiento conquistado con claras pruebas de una longevidad que quiere aún trascender al futuro.



Nota: Los videos que no se puedan ver directamente en esta página, puede aparecer una indicación de video no disponible, pueden visualizarse pinchando en la indicación de "ver en youtuve" que aparece en esa misma indicación.


Ha sido de vital importancia para la realización de estas páginas la guía encontrada en el libro TESORO LEXICOGRÁFICO DEL ESPAÑOL DE CANARIAS, de los autores Cristóbal Corrales Zumbado, Dolores Corbella Díaz y Mª Ángeles Álvarez Martínez, publicado por la Viceconsejería de Cultura y Deportes del Gobierno Autónomo Canario con el patrocinio de la Real Academia Española. ISBN 84-7947-196-4 (obra completa).