jueves, 28 de abril de 2016

LA ARTESANÍA DE LA SEDA DE EL PASO






El Paso, La Palma
Conocimiento y actividad tradicional declarado Bien de Interés Cultural con la categoría de ámbito local
Extraído del BOC Nº 242. Lunes 15 de Diciembre de 2014

DESCRIPCIÓN. 
La sericultura es una actividad con dos tareas bien diferenciadas: la cría del gusano y la transformación de la fina fibra en ese tejido de suave tacto, peculiar brillo y extraordinaria textura que es la seda. Respecto a la primera cabe decir que la isla goza de un clima óptimo y condiciones naturales para dicha cría. Debido a la gran voracidad de los gusanos, la rentabilidad y calidad del producto final pasa por disponer de gran cantidad de morales o moreras cuyas hojas tiernas constituyen su alimento y se necesitan muchos capullos para rentabilizar el trabajo. 
En cuanto a la segunda, la elaboración es compleja y consta de varias etapas, cada una de las cuales precisa de una herramienta y un trabajo especializado. Ahora, al igual que hace cientos de años, todo comienza con la recolección de los capullos incubados antes de que tenga lugar la eclosión de la crisálida. A continuación, se introducen en un caldero de cobre, puesta a fuego directo, con agua caliente y cuando la ebullición del agua alcanza su punto, la sacadora de seda tira de los hilos que la hebrera lleva a un torno contiguo donde el tornero dando vueltas a una manivela va formando una madeja. Este es un proceso muy importante, pues de el depende la prestancia de la pieza final. A partir de este punto, se continúa con el primer devanado, se limpian y atan los cortes para obtener un hilo continuo en la zarja. Luego se procede al torcido que consiste en hacer girar manualmente dos husos que llevan varias hebras. 
Del torcido, la seda se traslada a un torno más pequeño donde se hacen madejas. Esta seda, aún “cruda”, necesita un tratamiento de cocido con agua jabonosa que elimine completamente la sericina y le proporcione suavidad, brillo y flexibilidad. Para teñirlas se usan tintes naturales obtenidos en los campos y montes de la isla; entre los más utilizados se encuentran la cochinilla y la cáscara de almendra.
La seda, todavía en madejas, tiene que volver a cañones para hacer la urdimbre en un urdidor de papel. De ahí se pasa al sentado (tensado) definitivo en el telar donde, después de estar bien templado (con tensión regular) empieza la tejeduría de la pieza definitiva. 
La atractiva sencillez campesina de la seda palmera se contrapone al concepto universal de la suntuosidad de las sedas orientales. Los telares a dos y cuatro lizos tejen puntos de tafetán, corazoncillos y cordón. Después de más de cinco siglos, el tiempo parece no haber pasado por la artesanía de la seda y hoy todo su proceso considerado, con sus más de doce pasos diferentes, único en Europa, sigue siendo totalmente manual.




En la dirección https://repositorio.uam.es/bitstream/handle/10486/8072/44147_2.pdf?sequence=1    se puede leer el texto "La Seda en la Isla de La Palma", de  M.E Sánchez Sanz - ‎1980 del que se extrae lo siguiente

TRABAJO DE LA SEDA Después que el gusano ha hilado, a los 8 días, se descapullan los capullos y se ponen al sol durante 48 horas para ahogar los gusanos y que no vuelva a salir la mariposa . La seda en la Isla de La Palma se ha trabajado en El Paso y en Todoque. Dice Madoz (4) de El Paso: " Industria. Varios telares de lienzos' caseros y  cría de l gusano de seda, que se lleva a Los Llanos a vender, ya la ciudad,b) donde se elabora; pero la principal riqueza es la agricultura" . Y el Diccionario Geográfico de España, en su tomo 13, pág. 585 dice: "Bastante importancia debió alcanzar en el siglo XVIII la industria de la seda a base de telares instalados en casas particulares o en pequeños talleres. Hubo en El Paso 22 telares en los que se elaboraban anualmente 800 metros de seda, 450 de lana, 300 de lino y 200 de trapos". 
4.1 . Proceso 
Primero se realiza lo que se llama el "guiso" de los capullos que consiste en colocar estos capullos en un recipiente con agua hirviendo, que cuece sobre el fuego y se le va añadiendo agua fría para que la seda no se estropee. Así se "guisan" o cocinan y por medio de una escobilla de brezo se remueven hasta que las hebras penden de las ramas de la escobilla, separando las primeras por ser de mala calidad y siguiendo con las limpias que llegan a formar una sola hebra que se enhebra por una aguma y se agarra a la "carretilla" y al "burgano" para que la madeja quede tejida. Otra persona, mientras, empata la hebra sin nudos para que no se rompa. El fuego, entre tanto, se agita con un "abanador" o soplillo . La seda así devanada se llama seda cruda. En segundo lugar se pasa al torno o rueda de cuatro aspas, que es donde se forma la madeja que llega a pesar unos 60 grs. En tercer lugar se pasa a la devanadera la seda se pone a la "zarja" y se hacen dos ruedas de seda poniendo. las dos hebras en una y se emparejan en el huso o "cañón" . Y de aquí pasa a torcerse. Inmediatamente después se lleva a un torno pequeño y se hacen madejas que se cocinan o "guisan" con agua y jabón. Cuando se secan se las da almidón, se pasan a una devanadera pequeña y sacada de ahí se vuelve a pasar por los cañones. Luego se urde, pasándola por la espadilla, según metros. Una vez urdida se hacen cadenas. Después se enhebran los cabestrillos en una varilla y se fijan en el rastrillo. Posteriormente, se pasa al telar que consta de "plañas", "órgano", lizos, peine, banco, contrapeso (dos herraduras), "canetillas", "alanzadera" y "cañuela" . Las hebras se van pasando por los lizos y a cada pasada de alanzadera se va pasando un peine de caña
5. LOS TINTES DE LA SEDA Dado que en Canarias costó mucho tiempo conseguir tientes buenos, las recetas o fórmulas para prepararlos se guardaron con cauteloso celo y se transmitieron en secreto. Y para la Isla de La Palma se conocen 12 recetas del siglo XVIII. No obstante se practican todavía dos tintes naturales: el de la orchilla y el de la cochinilla. 
a) La orchilla es un I(quen que crece cerca de la costa y que fue objeto de comercio durante el siglo XVIII. Para utilizarla se reduce a polvo (es un Iiquen muy duro) y se pone en una solución durante quince días y una vez al día se remueve durante una hora para que se oxigene . Después se cuela y se añade la cantidad de agua necesaria en relación con lo que se va a teñir y cuántos más baños se dan más oscuro se pone (baños de agua fría) de manera que no se necesita mordentar la lana. 
b) La cochinilla se recoge en las tuneras y nopal. Se tuesta y pierde cierta cantidad de agua y quedan unos granos secos que se muelen; se ponen en maceración con agua durante 10 días y pasados éstos se cuela. 
Otro tinte es el que se hace con cáscaras de almendra que produce unos tonos beiges.
En un documento muy interesante estudiado por Juan Régulo Pérez (5) se dan las siguientes recetas:
 e ) Encarnado de palo "Se alumbra la seda bien, y se hierve el palo, y se deja de un día a otro, y luego se hecha tinta, y se destempla con agua la primera boca, que ha de ser la tinta tibia; y después que se boltee bien la seda en esta tinta destemplada , se tuerce y se le vuelven a dar puros hasta que este buena" 
"Color de canela se le da achote , y se lava, y después se le da sumaque frío y después se le da agua y tinta negra y se lava" .
 6. PIEZAS Se hacen pañuelos de hombre y de mujer, pañuelos de cabeza, chales, bufandas, gasas para el traje de "típicos" o "magos", fajas y trajes de caballero que se tiñen con cáscara de almendra, así como trajes de novia. c)
También se hicieron mantas de bichas en tonos verde, encarnado, amarillo y azul. 
7. CONCLUSIONES Sólo las dos localidades citadas: El Paso y Todoque (Los Llnaos de Aridane ) han mantenido viva la tradición hasta hoy gracias a personas como Bertila Pérez González, Florencia Nieves Jiménez Jiménez, Ángeles Rosa García Pérez y Antonio Manuel Vermúdez Pérez, entre otros. El trabajo de la seda parecía que iba a perderse, sin embargo, hoy hemos asistido a una nueva revitalización por una parte del trabajo y por otra, del cultivo de moreras a través de nuevas plantaciones. Además, se está instalando La Casa de la Sericultura en El Paso, donde se enseñará este arte de tejer la seda a gente nueva . Este Centro se verá apoyado por la Corporación de El Paso y protegido por la Delegación de Cultura y el Cabildo. 
Comparando este trabajo con otros trabajos de campo llevados a cabo por este Museo de Artes y Tradiciones Populares, podemos apuntar que las labores realizadas en la Isla de San Miguel de La Palma, son casi exclusivas en España , pues aunque en la provincia de Murcia sigue trabajándose la seda, lo hace de una forma mecanizada parte del procedimiento, siendo, por tanto, las dos localidades palmeras citadas anteriormente las únicas que continúan realizando el proceso desde la " semilla" hasta la elaboración del tejido de un modo totalmente artesano. 
NOTAS 
a) Tradicionalmente se piensa que fueron las técnicas andaluzas las que llegaron a la Isla.
b) Aunque para los palmeros 'ir a la ciudad' es ir a Santa Cruz de la Palma , la ciudad por excelnecia, opinamos que Madoz se está refiriendo a ésta , sin embargo, pensamos que el "donde se elabora" se refiere a El Paso . 
c) El traje de novia que con ocasión de las Fiestas Lustrales de Santa Cruz de la Palma se exhibió este verano en la Exposición titulada "La Seda de El Paso " , pertenece a la Familia Monterrey y ha sido llevado durante varias generaciones. 
Julio 1980. 
PERIODICO EL DIA 13 DE DICIEMBRE DE 2009
Bertila, en el recuerdo
Fallecida a principios de noviembre, la maestra de la seda deja tras de sí un baúl de conocimientos y saberes que, a pesar de haberlos trasmitido a sus discípulos, son imposibles de enseñar. Canarias perdió a una de las artesanas más grandes, de aquellas que marcan una época con su trabajo y generosidad.

JUAN DE LA CRUZ*
Todavía hoy mantenemos fresco en la memoria el triste fallecimiento en la Isla de Bertila Pérez González, maestra artesana de la seda. Hablar del fallecimiento de cualquier maestra artesana, ya conlleva implícita la pérdida de muchos conocimientos y saberes que, a pesar de haberlos trasmitido a sus discípulos, en este caso a sus hijas y a muchos alumnos de los varios cursos que impartió, son imposibles de enseñar.
Las experiencias de toda una vida ejerciendo un oficio con plena dedicación, dominando todos los secretos de una modalidad artesana rara, anacrónica y casi única en Europa, difícilmente se pueden transmitir a pesar de la cualificación e idoneidad de las recogedoras del testigo.
Bertila era manipuladora de seda y tejedora. Esto dicho así, suena a un oficio más dentro de las muchas modalidades artesanas exquisitas que, afortunadamente, todavía se dan en La Palma, pero ser manipuladora y tejedora de seda como se hace en la Isla, implica haber heredado el testigo de una manera de trabajar la seda que se implantó en nuestro Archipiélago durante la colonización, que se trabajó en varias de nuestras islas (Tenerife, La Palma y La Gomera principalmente), y tan sólo se ha mantenido fosilizada en La Palma.
Los genuinos métodos de obraje de ésta materia, se han perpetuado sin apenas cambios tal y como se realizaban hace ya más de 500 años. A su vez reproducen los mismos sistemas que introdujeron los pueblos invasores norafricanos en el siglo VIII en la Península Ibérica, a los cuales les habían llegado a través de la Ruta de la Seda desde el lejano Oriente, donde se trabajaban hacía ya varios miles de años.
Maestría.- Estos conocimientos, que un tiempo estuvieron subdivididos en varios oficios dentro de la industria de la seda, dada la complejidad que supone cualquiera de sus facetas: criadores de gusanos, hiladores de los capullos, torcedores, tintoreros, urdidores y tejedores, eran atesorados por Bertila, que los ejercitaba con maestría, a excepción del hilado que era ejercido por Nieves Jiménez, su gran amiga y compañera. Pero su maestría como tejedora no se limitaba a la seda, que representa la perfección y máxima dificultad dentro de la tejeduría manual artesana de Canarias, sino que también procesó y tejió el lino, las colchas de lino y seda o lino y lana, las traperas y en general todo lo inherente a este oficio.
La industria de la seda estuvo extendida por toda La Palma, pero desde las primeras décadas del siglo XX quedó refugiada en el municipio de El Paso, concretamente en los barrios de La Rosa y El Barrial, donde se ha mantenido como reliquia y testigo inmutable de un quehacer único, sustentado en las últimas décadas principalmente por ésta saga familiar.
Millones de metros de seda.- El haber mantenido la industria siendo conscientes de ser los últimos artesanos que la ejercitaban, conlleva una carga adicional tal vez más difícil de llevar en un oficio que requiere de tanta entrega, dedicación, paciencia y en definitiva amor difícil de medir y calificar. Por sus manos pasaron millones de metros de seda que hoy convertidos en pañuelos, gasas, bufandas, chales, corbatas, trajes, etc., algunos lucimos con el orgullo de sabernos poseedores de una cosa única, y otros ostentan ignorantes de tener una reliquia manufacturada con métodos de obraje milenarios.
Conocí Bertila a finales de la década de los años sesenta cuando mis empeños por aprender el oficio me llevaron a La Rosa de El Paso donde fui acogido con una generosidad y un afecto que creo no haber vuelto a encontrar. Todavía vivía Maruca, su madre, que por aquella época dirigía el taller familiar en medio de difíciles circunstancias económicas y personales, pero, pese a ello, las puertas de su casa siempre estuvieron abiertas para cualquiera de los forasteros que, como yo, nos acercamos a intentar descifrar los mil secretos que el oficio de tejedor tiene. Bertila siguió con el mismo espíritu afectivo y generoso de su madre, y su casa ha seguido siendo, hasta hace poco, el referente señero de una de las modalidades artesanas más exquisitas de Canarias.
Trasmitir conocimientos.- Su talante emprendedor, su extraordinaria memoria, su charla amena y su generosidad a la hora de trasmitir sus conocimientos y de brindar todo lo que poseía, hizo que buscase su compañía en cuanto tenía ocasión. Con ella aprendí un oficio pero también la responsabilidad de saber que había que trasmitirlo para que se perpetuase, y otros muchos valores que adornaban su persona que, ojalá, yo sea capaz de poseer.
Su marcha nos deja un vacío que difícilmente lograremos rellenar. La Palma y Canarias han perdido a una de sus más admiradas maestras artesanas dentro y fuera de nuestra región. Sirvan estas líneas como un sentido y sincero homenaje no sólo a Bertila, sino también a Maruca, su madre, Adela Calero y todas las artesanas que, en otros tiempos, dedicaron su vida a cualquiera de las labores relacionadas con el obraje de la seda, y que permitieron que éste legado cultural precioso y único llegara a nuestros días.
Descansa en paz querida maestra y amiga.
* Técnico en Textiles e Indumentaria .
Museo de Historia y Antropología de Tenerife


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